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Ministerio de Evangelismo y Misiones Heraldos de la Palabra Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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Aprendiendo a vivir #040106.
¿Has pensado que hoy podría ser tu último día?
Le gustaba el dinero, la farra y las mujeres. Como en la trama de una película de bandidos del medio oeste. Y, para curiosidad de todos, parecía que siempre le iba bien. Muchos querían estar a su lado. Era como si tuviese un imán que atrajera a malhechores y hombres que pretendiendo ser buenos, se dejaban tentar por la maldad.
En el poblado tomó fama de generoso. Sobretodo cuando de gastar dinero se trataba. Siempre y cuando fuera para licor, sus bolsillos parecían una cascada que jamás dejaba de fluir. En circunstancias así, tenia muchos amigos.
El juego era su mayor pasión. En particular las cartas. Era muy bueno en el asunto. Tramposo, también. Pero hábil, por eso no lo descubrían,
Pero llegó el día en que las cosas no fueron bien. Una jugada rápida quedó al descubierto, y su retador en la mesa de póquer, quien ya iba perdiendo mucho dinero, volteó la mesa, lo trató de mentiroso y lo agredió. Pocos minutos después lo tenía en la calle, maltrecho. Y no contento con eso, le disparó un proyectil que se alojó en su columna vertebral y le dejó inválido.
En la cama de un hospital, agonizante, nadie fue a visitarlo. Sus amigos se fueron. Nadie volvió a mirarlo siquiera. Lo dejaron de lado abandonado a su suerte. Murió un sábado al atardecer. Mal día, porque le echó a perder el fin de semana a sus familiares. Y fueron pocos los que le acompañaron al camposanto.
Escapa de la muerte eterna
La mayoría de las personas, si usted se tomara el trabajo y los abordara ahora mismo para preguntarles qué opinan de la muerte, responderán con frases gaseosas, que no dicen nada, como si el asunto de partir a la eternidad no fuera asunto de ellos.
Siempre me he preguntado, ¿cuál será nuestro último pensamiento antes de morir? Igual usted, me imagino. Pero, aunque queramos eludirlo, el morir es un elemento esencial que no podemos desconocer. El autor bíblico escribió: "Mas los años contados vendrán, y yo iré por el camino de donde no volveré" (Job 16:22).
Cuando tomamos conciencia de que la muerte también tocará a nuestra puerta algún día, es importante que nos preguntemos si ya estamos a cuentas con Dios. Si no es así, hoy es el momento oportuno para pedir al Creador por nuestros errores, aceptar su perdón y permitirle a Jesucristo que more en nuestro ser.
Jesucristo, la puerta a la Salvación
El Señor Jesús dijo a sus discípulos y también a nosotros: "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos" (Juan 10:9).
Las Escrituras dicen "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…" (Juan 1:12).
Usted puede tener vida eterna y escapar de la muerte por siempre que espera a aquellos que mueren sin Cristo.
Si desea recibirle hoy basta que repita conmigo esta sencilla oración: "Señor Jesucristo, te recibo en mi corazón como mi único y suficiente Salvador. Perdona mis pecados. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén"
Puedo asegurarle que no hay mejor decisión que aquella que usted hizo hoy. Jesús es la puerta a la Salvación. Ahora y por la eternidad. No morirá por siempre jamás.
Ahora le recomiendo tres cosas. La primera, que haga de la oración un principio de vida. Orar es hablar con Dios. La segunda, que aprenda en las Escrituras lo que Dios tiene para su vida, y por último, que comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Todo será diferente desde hoy!
© Fernando Alexis Jiménez
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