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Ministerio de Evangelismo y Misiones Heraldos de la Palabra Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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Aprendiendo a vivir #111506.
Firmes frente a toda circunstancia
Amaba mucho a su madre. Para Azael era lo más importante en su vida, después de Dios. Por eso la noticia de su muerte, producto de un infarto, le produjo un gran desaliento. Sentía desfallecer a cada instante. En la clínica adonde llevaron el cuerpo, no quería apartarse un instante. Por él, se habría quedado con ella para siempre.
Aquél fue un golpe que no esperaba y que caló profundo en su corazón. Se sintió absolutamente solo. Incluso llegó a experimentar la sensación de que Dios lo había abandonado. Por instantes quería morir. Hasta tal punto había llegado su estado de ánimo.
Azael se preguntaba, en medio de las lágrimas que surcaban su rostro: "¿Qué será de mi madre?". Dudó que, después de la muerte, se volviera a encontrar con ella.
Firmes, ¿para qué?
Los cristianos estamos llamados a permanecer firmes, cualquiera que sea la circunstancia que enfrentamos. La firmeza debe ser la actitud que nos caracterice.
El asunto fue abordado sabiamente por el apóstol Pablo cuando escribió: "Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió" (Hebreos 10:23).
La firmeza está asociada con la perseverancia en aquello que hemos creído. En otras palabras, es constancia en la fe.
Las circunstancias que nos rodean, unas favorables y otras adversas, no pueden gobernarnos. Los creyentes estamos llamados a conservarnos en el mismo lugar, prendidos de la mano de Dios, cualquiera que sea la situación que nos ocurra.
El asunto fue esbozado acertadamente por el autor bíblico cuando escribió: "... porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio" (Hebreos 3:14).
Es evidente que constantemente nos veremos vapuleados porque nuestro enemigo espiritual persiste en su propósito de producirnos una caía espiritual. La solución estriba en asirnos del Señor Jesucristo.
¿Ha tenido un encuentro personal con Jesucristo?
Es probable que todavía no haya tenido un encuentro personal con el Señor Jesucristo y por esa razón no ha podido guardar sus convicciones personales o espirituales con firmeza. Hoy es el día para que conozca a Jesús, el Hijo de Dios.
¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo. Basta que le diga en oración, allí mismo donde se encuentra: "Señor Jesucristo, gracias por morir en la cruz por mis pecados. Reconozco que te he fallado, pero también que por tu muerte sacrificial, he sido perdonado. Te recibo en mi corazón. Haz de mí la persona que tú quieres que yo sea. Amén".
Si tomó esta decisión, lo felicito. Es el mejor paso que ha podido dar. Ahora tengo tres sugerencias para usted. La primera, que haga de la oración un principio de vida. Orar es hablar con Dios, como Padre y como amigo. La segunda, que lea la Biblia. Allí encontrará principios dinámicos que le ayudarán en su proceso de crecimiento personal y espiritual, y la tercera, que comience a congregarse en una iglesia.
Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme ahora mismo.
© Fernando Alexis Jiménez
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