Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

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Aprendiendo a vivir #050107

Persevere... hasta el fin

La joven se expresó con palabras pausadas acompañadas de firmeza. Cursaba su carrera de ingeniería en una universidad de la ciudad. Asistía a una congregación grande. Sus ojos revelaban mucha expectativa, que corroboraba con el movimiento nervioso de las manos. Estaba frente a mí en el movimiento convulsionado de la oficina al filo del medio día.

--Tengo tantos problemas, en casa y con los estudios, que estoy pensando mi permanencia en la vida cristiana. Desde que acepté a Jesucristo el mundo se ha trastornado a mi alrededor. Encuentro muchas dificultades. Le soy sincera: estoy pensando en renunciar a todo--. Guardó silencio con una actitud que revelaba incertidumbre y en cierta medida desespero.

Una chica de sanas costumbres en un mundo donde abundan tentaciones de toda índole, enfrentando las críticas de familiares y amigos y haciendo frente a los ataques que despliega Satanás buscando diezmar las fuerzas de los creyentes.

--Dios no te llamó al fracaso sino a la victoria—le dije.

--Lo comprendo, pero es que no se qué camino tomar. Todo luce desesperanzados. Incluso he llegado a pensar que Dios no escucha mis oraciones—replicó.

La ocasión sirvió de base para que iniciáramos un análisis acerca de lo que dicen las Escrituras en torno a la perseverancia. Tal vez usted se encuentra atravesando por una situación similar. Ha pensado volver atrás. Pues hoy es el día propicio para animarlo a levantarse y seguir adelante, tomado de la mano de Jesucristo. ¡La victoria está asegurada!

Perseverar es clave

Cuando recibimos a Jesús como Señor y Salvador, Él espera de nosotros que caminemos en consonancia con los principios dinámicos que Dios ha trazado para nosotros en procura de alcanzar el crecimiento personal y espiritual, los cuales están contenidos en la Biblia.

Esa permanencia en las Buenas Nuevas las describió el apóstol Pablo en su carta a los creyentes de Corintio: "Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis..." (1 Corintios 15:1). El proceso incluye recibir las enseñanzas, asumirlas en nuestro sistema de pensamiento y ponerlas en práctica. De esta manera habrá coherencia entre lo que pensamos y lo que hacemos, que adecuadamente conjugados representan una vida de testimonio cristiano.

Ahora le invito a revisar el texto. Pablo da por sentado que los primeros seguidores del evangelio, perseveraban en él. En el original griego proviene de la conjunción verbal jistemi, que traduce estar firme, poner en pie, permanecer.

Sobre esa base entendemos que usted y yo estamos llamados a mantenernos en la fe que hemos asumido, no a volver atrás como ocurre con las personas que se dejan tentar nuevamente por la mundanalidad o sucumben ante las presiones externas.

¿Cómo vencer?

Todos en algún momento de nuestra existencia nos hemos visto tentados a retroceder en nuestro andar cristiano. La pregunta que se estará formulando es, ¿cómo se puede vencer? La respuesta es sencilla: perseverando, tomados de la mano del Señor Jesucristo.

El autor sagrado recomendó que volviéramos la mirada al Hijo de Dios y permaneciéramos unidos a Él, como camino para salir airosos de cualquier situación: "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar." (Hebreos 12:2, 3).

Si estamos unidos al Maestro, nada nos podrá derrotar. ¿Vendrán dificultades? Por supuesto. Él lo dijo: "Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo." (Mateo 10:22). Pese a ello, debemos afirmarnos en Cristo y seguir adelante, sin volver la mirada atrás, y sin detenernos.

En el texto que acabamos de leer, "persevere" proviene del término jupomeno que traducido es quedarse en un lugar en vez de abandonarlo.

¿Está perseverando?

Es importante que usted haga un cuidadoso examen de su vida espiritual. ¿Acaso está perseverando en Cristo o ha vuelto atrás? La respuesta solamente la tiene usted.

Si reconoce que ha experimentado un retroceso en su vida espiritual o que al menos se encuentra estancado, hoy es el día para que vuelva la mirada a Dios y le pida la fortaleza necesaria para seguir adelante. Recuerde siempre que usted fue concebido por Dios para vencer, no para sumirse a la derrota.

Adelante. Firme. En triunfo. Recuerde que usted es un vencedor en Cristo...

© Fernando Alexis Jiménez

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