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Ministerio de Evangelismo y Misiones Heraldos de la Palabra Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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Aprendiendo a vivir #051507
Cuando usted va al cementerio central de Lima, encontrará en medio de las tumbas de diverso color, con flores de todo tipo y sentencias de toda índole, una lápida en la que anota: "Aquí yace José Vicente Santamaría, el hombre que nunca pudo ser feliz".
Su familia es modesta, y reside en una casa de ladrillos grandes, ventanal de vidrios que cubre la fachada y tejas rotas en varios tramos. Se refieren a su pariente como alguien que anheló la felicidad. "José Vicente desde niño deseo la felicidad, pero siempre encontraba tropiezos. Desde la escuela. Se acostumbró a luchar contra el fracaso. Cuando prestó su servicio militar pasó más tiempo en el calabozo que en las filas"
Su hermana, una chola de treinta y siete años, madre de dos hijos, interviene para anotar: "Ni en la juventud pudo ser feliz. En un accidente de tránsito perdió la movilidad de su pierna izquierda, la visibilidad de uno de sus ojos y quedó parcialmente sordo".
"Y ni se diga de cuando consiguió casarse—explica la madre--. Se casó con una mujer que jamás lo respeto. Lo trataba mal y además, era infiel con cuanto hombres encontraba en su camino"
"El matrimonio fue lo que mató a mi hermano—dice la hermana que no quiere perder el hilo de la conversación--. Decepcionado de la vida plena que había sido esquiva para él, y cansado con las reincidencias de su mujer, se quitó la vida un jueves después de caída la noche"
La decisión de escribir en la lápida "...el hombre que nunca pudo ser feliz", fue de la mamá. Esas pocas palabras hicieron famosa su sepulcro.
Leyendo cuidadosamente aquel epitafio, con una suave brisa con olor a mar pacífico en una soleada mañana en la hermosa ciudad de lima, me pregunté como usted quizá lo está haciendo ahora: La felicidad, ¿es posible alcanzarla?
La felicidad no existe
Tal vez le suene extraño pero por favor, no me malentienda. Me refiero a la felicidad tal y como nos la venden los medios de comunicación, la moda y en general la sociedad que nos rodea.
Me pareció curioso un anuncio publicitario de un matrimonio en una playa, con un sol radiante, un mar muy azul e infinidad de turistas cerca. El letrero decía: "Venga a las playas de San Andrés. Comprobará qué es felicidad" Unos renglones más abajo explicaba que el costo era módico... Sólo 500 dólares...
La Felicidad, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española tiene dos acepciones: la primera, un estado de grata satisfacción espiritual y física; la segunda, se refiere a persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz al individuo.
Cuando vamos a los textos originales de la Biblia en Hebreo y Griego, descubrimos que el concepto de Felicidad no figura por ninguna parte. Por el contrario, es un término que proviene de la raíz latina Felicitas.
Ahora, ¿nos han vendido una mentira? En cierta medida sí. Se preguntará usted, ¿entonces qué dice las Escrituras que experimenta el hombre?
Un estado de contentamiento y gozo
Cuando hacemos una búsqueda cuidadosa en la Biblia, encontramos que antes que Felicidad como el estado deseado de todo ser humano, en los hombres y mujeres se alcanza niveles de Paz y Gozo. Mientras que se considera que algo o alguien puede robar la felicidad, el Contentamiento y el Gozo son estados que permanecen en el creyente porque provienen de Dios y están alimentados con una actitud de confianza en el Señor, de que no importa los problemas que puedan llegar, Él tiene el poder suficiente para resolverlos.
El estado de Contentamiento es definido por el verbo Griego Arkeo que traduce estar bajo el dominio de fuerzas suficientes para una cosa y está íntimamente ligado con la concepción de estar satisfechos.
Igualmente toma bases en el nombre Griego Autarkeia que vertido al Castellano satisfacción, deleite o complacencia. El apóstol Pablo lo explicó de la siguiente manera: "Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra..." (2 Corintios 9:8)
Observe cuidadosamente que se define una estrecha relación entre el Señor y el cristiano. Una comunicación de doble vía. Si está operando, la persona llega a tener aquello que necesita y que despierta la sensación de satisfacción.
Un ejemplo lo ofrecen los cristianos que son víctimas de persecución en países políticamente o religiosamente contrarios a la fe cristiana. Aunque experimentan carencias, están contentos a pesar de las circunstancias adversas que enfrentan. Nada les mueve de ese estado.
Ahora debemos sumar al primer estado, uno muy importante: el Gozo. Esta acepción tiene su origen en el verbo griego Cara que traduce deleite y sugiere alivio ante situaciones contrarias al propósito de quien las enfrenta. También fue Pablo quien se refirió al Gozo prevaleciente en su vida aun cuando todo estaba en contra. "Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones." (2 Corintios 7:4 Cf. 2 Corintios 13:11; Hebreos 12:11)
Dios es la fuente del Contentamiento y del Gozo. Aprendemos entonces el Gozo está asociado con la vida. Las experiencias dolorosas preparan para experimentar Gozo. ¿Se da cuenta? Cambia la concepción que tenemos generalmente y es que al convertirnos a Cristo Jesús pensamos que todos los problemas tienen que terminar. Cuando aprendemos el sentido real, descubrimos que el Contentamiento y el Gozo permanecerán en nosotros, no importa los problemas que enfrentemos, si caminamos tomados de la mano del Señor Jesús.
Algo que aprendemos también es que algunas fuentes de Gozo son la fe (Romanos 15:13; Filipenses 1:25) y la esperanza (Romanos 5:2).
La Paz es real para su vida
Si en la relación con Dios comienza a disfrutar del Contentamiento y el Gozo, sume un estado que se asocia a la vida cristiana: la Paz interior.
Como nombre, el término Paz proviene del griego Eirene que describe relaciones armónicas entre las personas (Mateo 10:34; Romanos 14:19), amistad (1 Corintios 16:11), ausencia de agresión (Lucas 11:21; 19:42) relaciones armónicas entre Dios y el hombre logradas a través del Evangelio (Hechos 10:37; Efesios 2:17) y la conciencia de reposo y contentamiento (Mateo 10:12; Marcos 5:34)
Observe que el apóstol Pablo informa que el Evangelio de Jesús produce en nosotros Paz, esa Paz que el hombre no puede describir y que proviene del Padre celestial gracias a la obra redentora del Señor Jesús:
"Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;("(Efesios 2:17, 18)
Pero también aprendemos que debe haber en cada uno de nosotros, la disposición para que more la Paz. Pueden existir las condiciones propicias para que así sea, tener una buena relación con Dios, y sin embargo negarnos interiormente a disfrutar de esa Paz. El autor sagrado ilustra el asunto al escribir: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres." (Romanos 12:18)
¿Y qué de la Bienaventuranza?
Un último término que le invito a estudiar conmigo, es el de Bienaventurado. Aquél Bienaventurado es quien goza de la Bienaventuranza. ¿De dónde proviene este término? Del verbo Griego Makarizo que significa largo, grande, extenso. Algo que no se termina fácilmente. El concepto entonces es de ser dichoso, pero permaneciendo a pesar de las circunstancias y el tiempo.
El estado de dicha, propia del Bienaventurado, no se agota porque se presenten situaciones difíciles. Por el contrario, permanece. El apóstol lo describió gráficamente cuando anota: "He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo." (Santiago 5:11)
El concepto de Bienaventurado es bastante amplio. Está ligado a una bendición pero también a una disposición de corazón para disfrutarla (1 Tesalonicenses 4:11)
Por último le invito para que miremos otro término sumamente importante para su existencia. Es la Tranquilidad. Tiene origen en el nombre Griego Jesuquia que indica sosiego (2 Tesalonicenses 3:12) El apóstol Pablo animó a los creyentes de Tesalónica a disponerse en su corazón a tener tranquilidad. "...y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado...." (1 Tesalonicenses 4:11)
En síntesis, recuerde que debe haber en su corazón disposición para tener Contentamiento, Gozo, Paz, Bienaventuranza y Tranquilidad. Es posible alcanzar estos cinco estados mediante una relación permanente con Dios. No son algo que se acaba fácilmente. Si andamos de Su mano, está siempre con nosotros.
La Felicidad tal como la concibe el mundo, es un estado utópico que no se relaciona con la realidad. Es más, es frágil. Los estados que provienen de relacionarse con el Señor son permanentes.
¿Ya está a cuentas con Dios?
Es probable que todavía no esté a cuentas con Dios. Anhela una nueva vida pero no ha tomado la decisión. Hoy es el día para que de ese paso fundamental. Reciba a Jesús el Señor en su corazón. Dígale: "Señor Jesús, reconozco que he pecado. Gracias por el perdón en la cruz para mis culpas. Te recibo en mi corazón. Haz de mí la persona que tú quieres que yo sea. Amén"
Ahora que dio un paso extraordinario en su existencia, aceptando la Salvación en Jesucristo, le tengo tres invitaciones. La primera, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios. La segunda, que lea en la Biblia principios dinámicos que le ayudarán en su proceso de crecimiento personal y espiritual. Y la tercera, que comience a congregarse en una iglesia cristiana. ¡Su vida plena comienza hoy!
© Fernando Alexis Jiménez
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