Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

.

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

  Regresar

©Copyright 2004-2009. Derechos reservados por Fernando Alexis Jiménez. Permiso concedido para uso en Iglesias, Ministerios y uso personal.

Aprendiendo a vivir #020108

¿Estás andando en rectitud?

Nunca entendió bien el asunto de los principios y valores de los que hablaban sus padres. Para ser sincero, Juan José los calificaba como una actitud retrógrada de sus "viejos" cuando, al salir del colegio, compartía conversaciones con compañeros que literalmente hacían lo que querían.

Regresar a casa corroboraba su sospecha: estaban pasados de moda. Siempre los encontraba frente a la televisión, y en ocasiones a su padre inmerso en la lectura de un diario mientras que de reojo prestaba atención a la trama de alguna película o programa de opinión.

--No llegues tarde a casa—solía repetirle su madre, mientras que el hombre se limitaba a decir:--Escucha el consejo de tu madre. Recuerda que el que mal anda, mal acaba--.

El día que sus amigos lo invitaron a hacer un "trabajito" en la noche para arbitrarse unos pesos y gastarlos en diversión, los consejos que había recibido por años le asaltaron una y otra vez. "Tal vez esté mal que participe en esas fechorías" se repetía. No lo atribuía a nada pecaminoso, pero sí al hecho de que una y otra vez, en los servicios religiosos del día domingo, había escuchado del pastor y de los líderes que el ladrón jamás se queda sin su paga. Para algunos era la cárcel, para otros la muerte.

Hacia las cinco de la tarde lo llamaron. Deseaban saber si iría con ellos. Lo dudó un instante, volvió la mirada a la sala. Allí, como de costumbre, estaban sus padres. Sobre una biblioteca, un ejemplar de la Santa Biblia. Esa fracción de segundos le hizo recordar que desde niño, aunque no lo sintiera en su corazón, se había identificado como cristiano. La respuesta llegó como un as de luz que rompe la oscuridad.

--No, no iré, tengo otras cosas pendientes...—dijo, y colgó el auricular sin esperar la respuesta del otro lado de la línea telefónica.

Al día siguiente, en la escuela secundaria no vio a sus amigos. Los comentarios abundaban. Eran imprecisos aunque coincidían en un aspecto: les habían sorprendido robando un auto. Dos de ellos estaban presos, uno había muerte.

--Gracias, Dios...—murmuró mientras se encaminaba al salón de clases...

¿Qué decisiones toma?

Las decisiones que tomamos hoy, influyen no solo en el presente sino también en el futuro. Es un hecho inexorable. Hay quienes enfrentan hoy las consecuencias de los errores del pasado.

La mejor decisión es apartarnos de todo aquello que, aunque luce tentador, lo más probable es que nos lleve a tener problemas. Es un principio antiquísimo que nos enseñó el salmista: "Dichosos los que no se guían por consejos de malvados, ni andan con pecadores, ni se burlan de las cosas de Dios, sino que se deleitan en hacer la voluntad de Dios, y día y noche meditan en sus leyes y en cómo andar en mayor intimidad con él." (Salmo 1:1,2. Versión La Biblia Al Día, paráfrasis).

Quien obra en la voluntad del Señor, mide sus acciones a partir de qué es lo que agrada o desagrada al Creador. Cuando pone el termómetro espiritual a sus planes y proyectos y comprende que van en contravía de principios bíblicos, sin duda los deja de lado.

Las personas sensatas que piensan y actúan en consonancia con las pautas y principios que aprenden en las Escrituras, llevan una vida reposada. Mucho cuidado: vida reposada, no exenta de problemas como muchos creen.

La Palabra dice que los hombres y mujeres fieles a Dios "Son como árboles junto a las riberas de un río, que no dejan de dar delicioso fruto cada estación. Sus hojas nunca se marchitan y todo lo que hacen prospera. ¡Qué distinto el caso de los pecadores! Son barridos como la paja que el viento arrastra (Salmo 1:3, 4. Versión La Biblia Al Día, paráfrasis).

¿Cuáles son sus decisiones?

Es probable que medite en los errores que ha cometido y las graves consecuencias que se han desprendido de tomar determinaciones equivocadas. Un método infalible para no incurrir en tales fallas estriba en someter al Señor todas nuestras iniciativas y pedir que nos oriente.

Sin duda el curso de nuestra existencia tomará una dirección diferente de la que hasta ahora lleva.

Pero hay algo más: la decisión más importante de todo ser humano es recibir a Jesucristo como único y suficiente Salvador. ¿Ya lo hizo usted? Si no es así, hágalo ahora mismo. Basta que le diga: "Señor Jesús, reconozco mis pecados que han convertido mi existencia en un caos; deseo cambiar y te recibo en mi corazón para que hagas de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén"

¡Lo felicitamos! Es la mejor decisión que haya podido tomar. Ahora le sugiero tres cosas. La primera que haga de la oración un hábito diario. Es una disciplina que le permitirá tener íntimo contacto con Dios. La segunda que aprenda de Su Palabra, la Biblia, principios que le llevarán a experimentar una vida cristiana victorioso. Y por último, que comience a congregarse en una iglesia cristiana.

© Fernando Alexis Jiménez

.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

|Ir arriba | Regresar |

Auspiciadopor  Ministerio Evangelístico Cibernético Adorador .com http://www.adorador.com