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Ministerio de Evangelismo y Misiones Heraldos de la Palabra Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
Estudio Bíblico #060107
El pastor Ricardo despertó una mañana con la idea de postular su nombre para Senador de la República. Lo murmuró en voz baja mientras se desperezaba en la cama. Su esposa lo oyó a medias y le interrogó:
--¿Qué estás diciendo?--.
--Que pienso lanzarme para ocupar un escaño en el Congreso—respondió él.
--Perdóname, Ricardo, pero estás loco—le dijo ella.
--Ya verás como tendrás en casa un honorable legislador de la Patria—se defendió, optimista.
Los siguientes cultos estuvieron acompañados de prédicas en las que hacía una viva defensa de su aspiración a ser Senador. Buscó en la Concordancia de la Biblia cuantos versículos podían encajar en su propósito, y los compartió con la feligresía.
Desde ese momento enfiló baterías hacia la conquista de su objetivo. Varios colegas en el ministerio le refirieron la inconveniencia de su aspiración, que no era otra cosa que mezclar religión con política. Pero el reverendo Ricardo, que a estas alturas de la campaña había espiritualizado todas sus acciones, les reconvino diciéndoles que no estaban moviéndose en el plan perfecto de Dios.
Un fondo económico que iba a orientar para la compra de un terreno, en la periferia, para proveer a una naciente iglesia, los direccionó a su campaña.
Tres meses después, un domingo pasadas las seis de la tarde, comprobó que había perdido. No sacó más de mil votos. Y se sumergió en una profunda depresión. Nada para él, tenía sentido.
En la mira de todos
Ser cristiano no es fácil, sobre todo en una sociedad que exalta el placer antes que los valores morales. Quien profese fe en Jesús el Señor siempre estará expuesto a la mirada inquisidora de quienes le rodean. Si a esta actitud fisgona de quienes están alrededor, sumamos la directa participación de creyentes en política, obtenemos un cóctel sumamente peligroso. Los incrédulos encontrarán argumentos suficientes para desacreditarnos y poner en tela de juicio el Evangelio.
Cuando vamos a las Escrituras encontramos un pasaje sumamente interesante y a la vez revelador sobre el tema. El texto se encuentra en el Evangelio de Mateo capítulo 22 versículos del 15 al 21.
Leemos: "Entonces salieron los fariseos y tramaron cómo tenderle a Jesús una trampa con sus mismas palabras. Enviaron algunos de sus discípulos junto con los herodianos, los cuales le dijeron: —Maestro, sabemos que eres un hombre íntegro y que enseñas el camino de Dios de acuerdo con la verdad. No te dejas influir por nadie porque no te fijas en las apariencias. Danos tu opinión: ¿Está permitido pagar impuestos al César o no?" (versículos 15-17. Nueva Versión Internacional)
Las líneas revelan una situación común también en nuestro tiempo. Quienes no creen en Jesús se unen en causa común: perseguir a los fieles.
Recuerde que los Fariseos eran una facción del judaísmo abiertamente contraria a la ocupación de Roma sobre territorio palestino. Los Herodianos, por su parte, eran un partido político judíos favor de la continuidad de la dinastía de Herodes el Grande y en esa época específica, apoyaban a Herodes Antipaz. No obstante lo anterior, a pesar de sus concepciones diametralmente opuestas, se unieron para atacar al Maestro.
La búsqueda de un motivo para acusarle iba acompañada de la adulación. De ahí que resaltan las características de Jesús: su integridad, que enseñaba el camino de Dios bajo el fundamento de la verdad, y por último, que no juzgaba por apariencias.
Sin duda en su vida ocurre igual. Hay quienes están próximos y buscan el más mínimo motivo para acusarle o al menos, poner en tela de juicio su profesión de fe.
No permita que las críticas, las burlas y los señalamientos afecten su caminar con Jesucristo. Por el contrario, afírmese en Dios en oración, y siga adelante. El propio Hijo de Dios no le temía a las artimañas que tenían en su contra: "Conociendo sus malas intenciones, Jesús replicó: —¡Hipócritas! ¿Por qué me tienden trampas?" (Versículo 18. Nueva Versión Internacional).
Por supuesto, no estamos llamados a confrontar a todos cuantos nos convierten en blanco de sus burlas o de comentarios malintencionados, pero cuando debemos dar fe de nuestras convicciones, hay que hacerlo con firmeza, puesta la mirad en Cristo.
¿Y la política?
Vamos ahora al centro del asunto. No me había olvidado del asunto que nos trajo a este Estudio Bíblico. La política y de qué manera debe responder el cristiano.
El Señor Jesús dejó claro que son muy distintas las relaciones políticas y el ejercicio de nuestra fe en Dios. No está bien mezclar unas y otra.
El Maestro los conminó: "Muéstrenme la moneda para el impuesto. Y se la enseñaron. — ¿De quién son esta imagen y esta inscripción? —les preguntó. —Del César —respondieron. —Entonces denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios." (Versículos 19 –21. Nueva Versión Internacional).
Este pasaje los desestiman y pretenden desconocerlo decenas de hombres y mujeres que, estando al frente del pastorado o de una posición relevante, se lanzan tras la búsqueda de una posición significativa, acudiendo al ejercicio político para tal fin.
Es un texto con una alta carga política porque recuerde, los tributos que se cobraban a los judíos iban con destino a las arcas del César y con ellos se financiaban, de un lado los templos paganos, y de otro, la vida decadente de la aristocracia romana.
A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. O somos o no somos. Quien pretende ser político, por ética y con honestidad, debería renunciar a su cargo eclesial. Pero, ¿sabían que nadie lo hace? Su propósito es ser políticos, muchas veces a costa del sufragio de la feligresía, y seguir ejerciendo el ministerio.
O somos políticos o somos ministros de Cristo. Es menester decidirnos. Pero no mezclar las dos cosas. Es contraproducente y sin duda, no honra a Dios.
Los cristianos nos sujetamos a las autoridades y sin duda podemos participar en los procesos electorales ejerciendo nuestro derecho al voto, pero es abiertamente anti cristiano que haya líderes que sigan ejerciendo el ministerio mientras hacen política, y de manera deliberada coaccionan a los creyentes para que los apoyen votando.
© Fernando Alexis Jiménez .
Sección de Heraldos de la Palabra: Estudios Bíblicos
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