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Ministerio de Evangelismo y Misiones Heraldos de la Palabra Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
Estudio Bíblico #071507
Hacía un frío tremendo en Trujillo, una pintoresca y hermosa ciudad en el norte de Perú. Estábamos compartiendo el Evangelio en campañas en espacios abiertos. No estaba yo únicamente. Estaban otros cuatro evangelistas.
Había predicado la noche anterior junto a la autopista panamericana. Los concurrentes me acompañaron abrigados por gruesos suéteres de lana. Sólo podía ver cabezas que asentían ante el mensaje. Nada más.
Pues bien, el día al que me refiero no había predicador para ese lugar.
--No hay problema—le dije al pastor David Valdivieso, coordinador del evento--. Yo puedo ir. Si quiere, ya mismo--.
El hermano se quedó mirándome algo acongojado, como buscando las palabras que fueran menos contundentes e informarme acerca de la decisión:
--Pastor Jiménez, hay un problema: Las personas de ese Distrito no quieren que predique usted. Ya se los propusimos. Pero la respuesta fue un no rotundo. Dicen que usted no grita ni eleva la voz; mejor dicho, ellos creen que no tiene unción. Prefieren que no haya evangelista esta noche--.
El incidente me dejó marcado. ¿La razón? Me llevó a pensar en la actitud que asumen muchas personas cuando quieren una iglesia a su amaño, conforme a su voluntad. Para estos feligreses la unción estaba en la gritería.
Hace pocos días recibí noticia de una comunidad de creyentes que literalmente le dio un "golpe de estado" a su pastor. ¿La razón? Él no predicaba como alguien que veían en la televisión. "Impone manos sobre las personas y caen", se quejaron.
Nombraron como ministro al joven que dirigía el grupo de alabanza. ¿Y el pastor? Trabaja en la albañilería. No quiere saber nada de predicar. "Me causaron un terrible sufrimiento con su actitud", se quejó ante algunos feligreses que fueron a su casa para visitarlo.
Para concluir esta parte del tema les referiré una insólita reunión que sostuvieron unos creyentes en un país suramericano. Supuestamente iban a definir la Declaración de Fe, pero terminaron plasmando en un papel en qué creían, en qué querían creer y cuál era la iglesia ideal. Era una congregación en la que cada quien hacía lo que quería.
¿Sorprendido? Por favor no pierda su capacidad de asombro todavía. La actitud de construir una denominación religiosa al amaño, no es nueva. Siempre ha estado latente entre quienes profesan fe en Dios. Incluso ha habido quienes, ante pruebas o situaciones de crisis, antes que buscar a Dios se vuelven al hombre en procura de ayuda.
En quien confiar, ¿en Dios o en el hombre?
¿Cómo es la iglesia construida al amaño de sus feligreses? Aquella que confía en las estrategias humanas como conferencias con alto contenido de teología de la prosperidad, de sicología, de perdón indefinido al pecado cometido por un creyente de manera reiterada y con deliberación, de anuencia para divorciarse apenas surgen las primeras dificultades, de dar sólo monedas como ¨limosna¨ antes que una verdadera ofrenda. La lista sería muy extensa.
El asunto me lleva a recordar lo que ocurrió
cuando ascendió al poder el rey Senaquerib, de Asiria (704-681 a.C.), reinaba en Judá, Ezequías, muy cercano al profeta Isaías. El monarca había fortalecido la ciudad de Jerusalén con majestuosos muros. Igualmente avivó el fuego de un sueño de independizarse, al negarse a pagar los impuestos al Imperio. Lo secundaban los reinos de ciudades de la costa de Palestina del sur. En su rebelión confiaban en obtener el apoyo de Egipto. Senaquerib reaccionó ante la sublevación con acciones de represalia.En su avanzada militar recuperó la ciudad de Ekron. Luego atacó a Judá. Cuarenta y seis ciudades fueron devastadas. Laquis cayó y Jerusalén fue sitiada. Después del sitio frustrado, Ezequías tuvo que pagar un pesado tributo a Asiri.
¿De qué sirvió que los judíos confiaran en Egipto al que acudieron en lugar de ir en oración a Dios? De nada. Fueron derrotados igual. Distinto habría sido de haber depositado su confianza en el Señor antes que en el hombre.
Ante el asedio de Asiria, un pueblo bárbaro de la antigüedad, lo más apropiado era volver la mirada al Padre celestial.
Recordemos que además de jactarse de sus técnicas y poderío militar, representada en carros blindados y diestros lanceros, arqueros y honderos, contaban con la ayuda de rampas y arietes que eran instrumentos novedosos para su época. Tras capturar a los rebeldes, los sometían al empalamiento y mutilaban los dedos, la nariz y las orejas de los reyes a los que sometían.
Dejar a Dios de lado trae consecuencias desastrosas. Construir ídolos y hasta una iglesia conforme la queremos nosotros y no el Supremo Hacedor, es demoledor. Esta situación fue denunciada por el profeta Isaías en el capítulo 30 del libro que lleva su nombre en el Antiguo Testamento.
¡Nunca te apartes de Dios!
Algunos versículos de Isaías 30 nos servirán de referencia para aprender pautas de vida, tanto personal como espiritual, que son altamente enriquecedoras.
El primer principio es no apartarnos de Dios nunca. No importa cuáles sean las circunstancias que nos rodeen, como ocurría con el pueblo judío. Nuestra mirada debe estar puesta en Aquél que todo lo puede.
En la Palabra leemos la advertencia que hizo el Señor a Su pueblo: "¡
Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado! Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto. Pero la fuerza de Faraón se os cambiará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión." (versículos 1 al 3)Deposite su confianza en el Supremo Hacedor. En las condiciones que enfrente. No quedará defraudado. Igual con su iglesia. No mire al hombre, mire a Dios. Recuerde que como hombres, los pastores y líderes, son proclives a fallar, a envanecerse. Pero si su fe está cifrada en el Creador, no quedará defraudado aunque las tormentas arrecien a su alrededor.
Una iglesia conforme lo dispone Dios
Como creyentes estamos llamados a andar en la voluntad de Dios, sujetándonos a las pautas de vida que Él trazó para nosotros y que hallamos en la Biblia. Obrar a nuestra manera y sentirnos protegidos porque vamos al templo cada domingo, es un terrible error que arroja consecuencias nefastas.
El profeta Isaías denunció la actitud de sus consiervos que profesaban creer pero con sus acciones negaban la fe en Dios:
"Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras; dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel." (Isaías 30:9, 10)Aquellas personas descritas por el profeta y muchas más hoy, expresaron su rebeldía dándole la espalda a los mandamientos de Dios. Como los mensajeros de Dios los exhortaban a asumir un cambio en sus vidas, los rechazaban. Ellos querían escuchar aquello que fuera atrayente, nada que estuviera estrechamente ligado al cumplimiento fiel de los preceptos contenidos en las Escrituras.
Deposite su confianza en el Señor
Mientras sobrevolábamos la cadena de los Andes, en dirección a Quito, pude comprender lo que era confianza. Estar allí, en ese avión, era confiar: que la aeronave estuviera en buenas condiciones para sobrevolar, que tuviera la cantidad de combustible necesario, que el piloto fuera experimentado y que conociera la ruta. Si hubiese dudado de alguna de estas características sin duda no me habría montado en el avión.
Confianza. Una palabra pequeña pero que encierre un profundo significado. Usted está llamado a confiar en Dios, por encima de las circunstancias. Él y nadie más que Él tiene el control de todas las cosas. En Sus manos podemos llegar a puerto seguro.
El profeta Isaías cuestionó que los judíos confiaran en el hombre antes que en Dios. "
Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis, sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros huiréis. Sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, serán veloces vuestros perseguidores." (Isaías 30:15, 16)Hay una frase de la exhortación que llama poderosamente la atención: "...
en quietud y en confianza será vuestra fortaleza." Confiar es dejar de luchar en nuestras fuerzas y pelear las batallas en las fuerzas de Dios. Cuando no lo hacemos así, las consecuencias son tristes y dolorosas: "Un millar huirá a la amenaza de uno; a la amenaza de cinco huiréis vosotros todos, hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre una colina." (versículo 17)Revise su vida. Es probable que usted haya dejado de lado a Dios para confiar en sus fuerzas. ¡Es hora de que se vuelva a Él, el único que puede ayudarle cualquiera sea el problema o situación que enfrente!
Ponga su mirada en Aquél que todo lo puede
El secreto de la victoria en nuestras batallas diarias y por supuesto, en la dimensión espiritual, es una confianza plena en Dios. Tal vez no está ocurriendo así con su vida, pero razona que es tiempo de cambio. ¡Acertó! Hoy es el día de volverse al Padre celestial. Él lo espera con los brazos abiertos.
En la Biblia leemos qué hay en el corazón del Señor: "
Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él. Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda. " (Isaías 30:18, 21)Como un padre que ve sufrir a su hijo por la necedad, Dios experimenta dolor en su corazón al ver la sucesión de fracasos y frustración que le invaden cuando obra a su manera, en sus fuerzas. Pero hay oportunidad. El Señor lo espera y sin duda le mostrará el camino para salir de la encrucijada en que se encuentra.
¿Cuál es el primer paso? Renunciar a su autosuficiencia y si ha confiado en ídolos, humanos o materiales, deséchelos. Isaías fue claro cuando escribió: "
Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás." (versículo 22) Decídase. Renuncie hoy mismo a todo aquello que ofende a Dios. Es la mejor decisión que puede tomar si desea amistarse con Él.Las bendiciones lloverán del cielo
Un hecho sobre el que debemos tener claridad los cristianos es que Dios desea derramar abundantes bendiciones sobre nuestra vida. Es Su propósito desde la creación.
Si nos volvemos a Él de toda corazón, lo mejor vendrá sobre nuestra existencia, como declara el autor sagrado: "
Entonces dará el Señor lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto de la tierra, y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en espaciosas dehesas. Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, aventado con pala y criba. Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado elevado, habrá ríos y corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres. Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó." (Isaías 30:23-26)Una mirada cuidadosa al texto le enseñará que la verdadera prosperidad viene de volvernos a Dios, no de estar haciendo pactos en procura de presionar Su favor. Todo cuanto traía ruina, cambiará en la vida del creyente. Las cosas saldrán bien.
El Señor mismo sanará nuestras heridas y nos preparará para vivir plenamente cada minuto de la existencia. ¡Hoy es el día de comenzar ese proceso de cambio que tanto necesita!
© Fernando Alexis Jiménez .
Sección de Heraldos de la Palabra: Estudios Bíblicos
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