Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

Estudio Bíblico # 080308-A

¿Estás en el centro de la voluntad de Dios?

Juan José terminó frustrado. Consideraba que Dios lo había abandonado. Sintió de pronto el llamamiento en su corazón a salir a la obra a tiempo completo y, tras consultarlo con su esposa, presentó renuncia a su trabajo como abogado.

La iglesia que estaba comenzando se desmoronó y cada cual tomó su propio Camino. Juan José sintió una profunda desilusión en su corazón y llegó a pensar que Dios estaba en el asunto, echando por tierra sus planes.

Gloria quedó en embarazo. El asunto no revestiría gravedad sino fuera porque cayó en el pecado de la fornicación con el chico, y descubrió además que era casado y padre de tres hijas.

Sintió que un sentimiento especial afloraba en su corazón hacia él y no consultó con nadie. Simplemente argumentó: "Dios atendió mis oraciones de encontrar un hombre bueno", y aceptó mantener una relación sentimental con él.

Hoy considera que el Señor la abandonó a su suerte. Debió renunciar a su posición de líder en la iglesia. En cierta medida, enfrenta las críticas de quienes no comprenden por qué razón una mujer tan dura para cuestionar a los demás, cayó ella misma en un pecado que afecta su vida y la de quienes la rodean.

El fracaso que produce la autosuficiencia

Con demasiada frecuencia pastores, obreros y líderes que proclaman a Cristo desde los púlpitos, se convierten en "vendedores de un producto" y no en proclamadores de un Dios real en el cual debemos confiar siempre.

El fracaso, fruto de la caída espiritual, tiene origen en la autosuficiencia; estriba en creer que bajo nuestra capacidad y experiencia espiritual, podemos enfrentar airosametecualquier dificultad humana o ataque espiritual.

Esta es la razón por la que diariamente tropiezan millares de siervos de Dios. Aunque predican sobre el Señor, lo han dejado de lado y ocuparon su lugar.

¿Debe ser así? En absoluto. Dios espera de su pueblo que confiemos plenamente en Él, cualquiera sea el camino que atravesemos.

Una ilustración la ofrece el pueblo de Israel cuando salió de Egipto e iba camino del desierto. "Viajaban desde Sucot y acamparon en Etam, donde comienza el desierto. El SEÑOR les guiaba de día en una columna de nube, y de noche les daba luz en forma de una columna de fuego. Así podían viajar de día y de noche. Con ellos siempre iba de día la columna de nube, y de noche la columna de fuego".(Éxodo 13:20-22. Santa Biblia, la Palabra de Dios para todos).

Resulta interesante descubrir que no se movían en su propia determinación ni en sus fuerzas, sino en el centro mismo de la voluntad de Dios.

Servimos a la obra del Señor

Quienes servimos en la obra del Señor debemos mantener una íntima comunicación con Dios a través de la oración. Es evidente que si estamos a Su servicio, no podemos estar desconectados de Él.

El segundo elemento de significación es tomar decisiones previa consulta que hagamos ante su presencia.

En la iglesia del primer siglo ocurría así. Se dejaban mover por el poder y la presencia divinas. En el primer siglo leemos que "Los profetas y maestros de la iglesia de Antioquía eran Bernabé; Simón, también llamado el Negro; Lucio, de la ciudad de Cirene; Manaén, que se había criado con Herodes el gobernador, y Saulo. Un día mientras ayunaban y adoraban al Señor, el Espíritu Santo dijo: Aparten a Bernabe y a Saulo para que hagan el trabajo para el cual los he llamado. Entonces ellos ayunaron, oraron e impusieron las manos a Bernabé y Saulo, y luego los despidieron".(Hechos 13:1-3. Santa Biblia, la Palabra de Dios para todos).

Saltan a la vista varios aspectos que vale la pena resaltar: 1.- La Iglesia estaba acompañada de varios ministerios pero no había competencia porque todos trabajaban para el mismo Dios. 2.- Mantenían íntima relación con el Señor a través del ayuno y la oración. 3.- Obraban movidos por el Espíritu Santo.

Estos son los ingredientes para que haya ministros dinámicos, llenos de poder, que alcancen almas para el Reino de Dios.

Esta misma disposición de búsqueda del Señor operaba en todos los casos. Recuerdo por ejemplo cuando surgió la diferencia entre cristianos griegos y conversos judíos por que se desatendía a las viudas. Los discípulos no se desesperaron. Simplemente fueron al trono de la misericordia de Dios en oración y pidieron que les brindara orientación (Hechos 6:1-7).

La reflexión que debe asentarse en su vida se enfoca en dos direcciones: la primera, evaluar si hay un grado de autosuficiencia tal en su vida que confía más en sus fuerzas que en las de Dios; y la segunda, aprender a desarrollar la confianza que necesita en Dios. Estos principios marcarán un cambio sin precedentes en su vida personal y espiritual...

© Fernando Alexis Jiménez
Contacto: Móviles (0572) 317-6162855 y (0572) 314-7421801 (0572) 4052309

Sección de Heraldos de la Palabra: Estudios Bíblicos

.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

|Ir arriba | Regresar |

Auspiciado por Ministerio Evangelístico Cibernético Adorador .com http://www.adorador.com