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Ministerio de Evangelismo y Misiones Heraldos de la Palabra Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
Estudio Bíblico # 090508
¿En tus fuerzas o en el poder de Dios?
Aunque le advirtieron muchas veces y de mil maneras que se cuidara de su decisión, en ocasiones irrevocable, de ir a visitar a los recién convertidos a Cristo Jesús en compañía de una hermana en la fe, José Obdulio no solo rechazó la idea sino que se sintió ofendido. "Pastor, no peque por mi". Con esa sencilla frase cortó toda posibilidad de diálogo.
Sin embargo los temores de los creyentes se vieron materializados cuando surgió el escándalo. El esposo de aquella mujer puso el grito en el cielo. José Obdulio, no solo estaba manteniendo con ella una relación de adulterio, sino que se enfrentó cuando le hicieron el reclamo y se atrevió a decirle que estaba dispuesto a "ofrecerle una mejor forma de vida".
¿Sorprendido? Este hombre había confundido la autosuficiencia con espiritual. Pero otro ejemplo que sin duda es todavía más descriptivo. A Tatiana las emociones no la traicionaban. "Dios mediante no caeré en pecado uniéndome en relación desigual con alguien que no sea cristiano". Lo solía repetir en el grupo de jóvenes cada vez que se
Pero no fue así. Un día cualquiera conoció a alguien en la universidad que le impactó. En su criterio, tenía una sonrisa encantadora, y además le pareció que era distinto de los demás: amable, comprensivo, entusiasta y visionario. "Es el hombre del que estoy perdidamente enamorada", le compartió a una amiga.
Dos meses después y aunque apenas estaba cursando sexto semestre de sicología, terminó embarazada. La noticia, que le confirmó el médico, resultó para ella demoledora. Inevitable. Inexorable.
Tal vez usted mismo ha sido protagonista de muchas situaciones en las que, confiado más en su fuerza que en el poder de Dios, ha incurrido en tremendos errores que pudo evitar. Confundió un falso criterio de invulnerabilidad y fortaleza, con la espiritualidad.
Es un comportamiento que históricamente se ha registrado en quienes, siendo siervos de Dios, creyeron que tenían la suficiente capacidad para sobreponerse a la tentación. El resultado fue el pecado.
En el plan de Dios
Una de las inclinaciones naturales del ser humano es considerar que sus logros, son el fruto del esfuerzo y no del obrar maravilloso de Dios. Jamás olvide que Él tiene el control de absolutamente todo cuanto ocurre alrededor. Y sabe en qué momento estamos atravesando momentos difíciles y cuando debemos ir a Su presencia, en procura de la fuerza que nos permita vencer, cualquiera que sea la situación que afrontemos.
Una imagen gráfica lo hallamos cuando el pueblo de Israel estaba en la antesala de entrar a poseer la tierra de Canaán. Dios les advirtió que no fueran a asumir una actitud que desconociera que gracias a la intervención divina lograban copar terrenos que representarían una herencia presente y futura para sus generaciones:
"Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto." (Deuteronomio 7: 1, 2, 7-9)
Tal vez esté ejerciendo el liderazgo. Ha escalado progresivamente. Y en cada nuevo escalón considere que gracias a sus capacidades, conocimiento, elocuencia y hasta perseverancia es que ha ido subiendo hacia la cumbre. ¡Tremendo error! Es por el poder de Dios y no por sus condiciones que avanza. Jamás se olvide de Aquél que le ha dado la mano para guiar cada uno de sus pasos.
Dios es quien derriba los obstáculos
Sin duda en su proceso de crecimiento personal o espiritual o tal vez en el día a día a través del cual dio pasos nuevos, unas veces agigantados y otros no tanto en el propósito de alcanzar las metas, halló sinnúmero de obstáculos. Oró a Dios y ¡logró salvar todos los inconvenientes!
Fruto de esas nuevas conquistas quizá llegó a pensar que gracias a su sagacidad está ocupando una posición relevante. ¡Cuidado! Es nuestro amado Padre celestial quien nos lleva a vencer las dificultades para llevarnos a la victoria.
Una ilustración de este error común, sobre el cual advirtió Dios, lo hallamos en el discurso de Moisés al pueblo Israelita, cuando la toma de la tierra prometida era una realidad y estaban a pocas jornadas de ver materializada esa progresa:
"Oye, Israel: tú vas hoy a pasar el Jordán, para entrar a desposeer a naciones más numerosas y más poderosas que tú, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos de Anac? Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho. No pienses en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones Jehová las arroja de delante de ti. No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos, sino por la impiedad de estas naciones Jehová tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirmar la palabra que Jehová juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob" (Deuteronomio 9:1-5)
En la medida que la arrogancia y la prepotencia tomen fuerza en su vida, no solamente disminuirá su eficacia como líder o ministro, sino que además empezará un revés espiritual y personal que indudablemente le llevarán a la derrota.
No crea que es gracias a sus fuerzas que logra los objetivos. Tenga presente que es Dios quien obra a su favor para que pueda ir de triunfo en triunfo. Si es humilde y depende de Dios en todo momento, llegará más lejos de lo que jamás pudo imaginar.
No se desprenda de la mano de Jesucristo
¿Cómo asegurar nuestra permanencia en el Señor? Mediante una dependencia plena de Aquél que murió en la cruz para Salvarnos. Jesucristo es quien nos hace vencedores (Filipenses 4:13). Por esa razón debemos avanzar en todo momento tomados de Su mano de poder.
¿Recuerda al apóstol Pedro? Estuvo por poco menos de tres años compartiendo días y noches junto al Señor Jesús; sin embargo, llegó a creer que tenía el poder suficiente para Acompañar a Su maestro hasta en los momentos de mayor crisis: "Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no. Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo." (Marcos 14:29-31)
Observe de qué manera Pedro, asumiendo una actitud autosuficiente, puso de presente que tal vez sus consiervos saldrían huyendo, pero él no. Frente a esta situación, el Maestro le advirtió que –y eso lo tenemos claro—terminaría negándolo. Producto sin duda, de depender de sus propias fuerzas y no del poder de Dios. Y a la prepotencia, el apóstol sumó otro ingrediente: la terquedad. Quien no se dispone para atender consejos, y si es cristiano, moverse en una constante dependencia de Dios, irremediablemente está condenado al fracaso a menos claro está, que corrija su actitud.
El evangelista relata: "Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote; y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dijo: Tú también estabas con Jesús el nazareno. Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que dices. Y salió a la entrada; y cantó el gallo. Y la criada, viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es de ellos. Pero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu manera de hablar es semejante a la de ellos. Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis. Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba." (Marcos 14:66-72)
Hoy es un día propicio para que se evalúe. Mi sincero deseo es que el auto examen sea lo más honesto posible. ¿Cómo está en su andar cristiano?¿Depende de Dios o de sus propias fuerzas? Sólo a través de una dependencia permanente de Jesucristo, podrá vencer. ¿Cómo hacerlo? En oración. Tomado de Su mano poderosa. Tenga la plena certeza de que alcanzará la victoria. Recuerde siempre: es en el poder de Dios y no en nuestras fuerzas, como alcanzamos el crecimiento personal y espiritual, y avanzamos hacia la conquista de nuestras metas y objetivos.
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Sección de Heraldos de la Palabra: Estudios Bíblicos
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