Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

Estudio Bíblico # 102009

Levántese en victoria: Satanás ya fue derrotado

Pensó que era un juego. Rosa Libia y sus amigas de colegio. "Es un juego que descubrí en casa de mi abuela", dijo alguien. En la parte superior estaba el nombre: "Ouija". Otra alumna dijo que era sencillo y explicó cómo podían participar. Pasaron toda una tarde, después de la jornada académica, haciéndole preguntas a la Tabla, que guiaba sus manos para desplazarse de letras a números, informándoles respecto de aquello que querían saber.

Conforme se metían en ese mundo ocultista, más querían profundizar y cuando Amanda les dijo que estaba tarde, respondieron casi al unísono: "Hagámoslo por última vez".

Ese fue el inicio de todo un drama que tocó las fibras más sensibles de Pueblo Rico, en Colombia. Dieciséis estudiantes de secundaria resultaron poseídas por el demonio. El cura intentó echar fuera esos entes que las dominaban, llevándolas a proferir gritos, lamentos e incluso, a expresarse con voz gutural, que ora sonaba a la de un niño y otra, a una mujer muy adulta.

El pastor Juan José, Pentecostal, ministró liberación a las jovencitas. Una lucha que tardó cuatro horas, asistido por varios miembros de la congregación, hasta que por fin quedaron libres de la posesión.

"Jamás volveríamos a jugar con esa Tabla", dijo horrorizada Karen Tatiana, una de las más afectadas.

Los habitantes del pueblo, que se limitaban a decir que el demonio era cuento de viejas, comprendieron que era real; pero algo más: entendieron que en el nombre de Jesucristo era posible que se rompieran todas las ataduras.

A Satanás lo exhibieron derrotado

Una de las estrategias de Satanás para procurar desánimo o un revés espiritual en el cristiano, es recordarle los pecados del ayer. Al más mínimo error, desata pensamientos derrotistas: "¿Cómo que eres cristiano y mira el pecado que cometiste? Yo que tú, ni siquiera volvería a la congregación. ¡Eres un hipócrita?" Y hay creyentes que en su ignorancia le otorgan "poder" a lo que dice el diablo y se estancan o vuelven atrás.

Pues le tengo una excelente noticia: Satanás y sus huestes ya fueron vencidos, como anota el apóstol Pablo cuando escribe: "Y cuando estábais muertos en vuestros delitos y pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, nos dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él" (Colosenses 2:13-15. La Biblia de Las Américas).

Los niños, que por su inmadurez a veces resultan crueles, solían escarnecer a una mujer demente a quien apodaban "Tabaquera". Le gritaban "Esa ropa es mía...".

La señora se despojaba de sus prendas y protagonizaba un evento bochornoso, no solo por sus lamentos sino por la desnudez que escandalizaba a los transeúntes.

Un día alguien le hizo entender, pese a que la mujer no estaba en sus facultades, que nadie podía quitarle lo que le habían regalado. Desde entonces, cuando la hostigaban, ella respondía no con dolor sino con alborozo: "Están locos… Está ropa es mía"

Igual con usted y conmigo. Ya el Señor Jesús pagó por nuestra maldad y yerros del ayer. Todo pensamiento que arroja en nuestra meta Satanás, está orientado—como parte de su estrategia sucia-a ganar terreno para llevarnos a una crisis personal y espiritual.

Recuerde que Cristo perdonó todos nuestros pecados. Algo más: La Escritura, dice Él—nuestro amado Salvador—anuló todo lo que había en contra nuestra. A este hecho debemos ligar otro elemento, y es que Jesús exhibió públicamente derrotado a Satanás y todos sus secuaces.

Hay poder en el nombre de Jesús

Jesucristo nos dio autoridad. Inicialmente lo materializó con sus discípulos, pero se hace extensiva a nosotros.

Al término de una misión de proclamación de las Buenas Nuevas, a las que les había enviado "Los setenta regresaron con gozo, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre" (Lucas 10:17, La Biblia de Las Américas).

Por favor, tome nota de dos hechos importantes: el primero, Satanás conocía el poder y autoridad espiritual que asistía a los discípulos, fieles seguidores del Maestro. El segundo: Hay poder en el nombre del Señor Jesús.

Una batalla permanente

Satanás, que conoce de su condición de derrota, pretende engañarnos haciendo gala de un poder que ya no posee porque Cristo Jesús lo venció. Por ese motivo libra en contra nuestra una batalla permanente. Frente a esta situación, debemos permanecer en alerta permanente.

El amado Salvador advirtió sobre esta realidad en la dimensión espiritual cuando abordó a sus discípulos: "Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo" (Lucas 10:17, La Biblia de Las Américas).

Una forma eficaz de responder a estos ataques despiadados y traicioneros es velando siempre, en oración, y caminando asidos de la mano de Jesucristo.

Ejerza autoridad en Cristo

Usted y yo tenemos la autoridad que nos entregó el Señor Jesús, pero debemos ejercerla. Él instruyó a sus discípulos: "Mirad, os he dado autoridad para hollar serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os dañará" (Lucas 10:18, La Biblia de Las Américas).

Usted y yo, de antemano y por la obra redentora de Jesucristo, ya hemos vencido. ¿La razón? Él es un vencedor y tomados de Su mano poderosa, somos ganadores y debemos actuar como tales. Él está de nuestro lado, porque antes de ascender a los cielos, prometió: "…y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mateo 28:20 b, La Biblia de Las Américas).

No estamos solos y ese, de por sí, es un hecho y a la vez una realidad que debe resultar alentadora en nuestras vidas.

Satanás sabe que quién tiene autoridad

En cierta ocasión requirieron los buenos oficios de un pastor para ministrar liberación a una mujer endemoniada. El ministro cristiano pidió la ayuda de un diácono, pero él se negaba a acompañarle, argumentando todo tipo de pretextos. Finalmente accedió.

Cuando estaban ordenando a los espíritus que salieran del cuerpo de la joven, un demonio le grito al anciano: "Usted, ¿con qué autoridad quiere ordenarme que me vaya? Recuerde que usted es un adúltero". El diácono salió de aquél lugar totalmente avergonzado.

No olvide que nuestro adversario ha sido nuestro acusador desde siempre. Él conoce quién tiene autoridad. Una escena que ilustra este asunto la hallamos en el libro de los hechos de los Apóstoles:

"Algunos judíos que andaban expulsando espíritus malignos intentaron invocar sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús. Decían: «¡En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordeno que salgan!» Esto lo hacían siete hijos de un tal Esceva, que era uno de los jefes de los sacerdotes judíos. Un día el espíritu maligno les replicó: «Conozco a Jesús, y sé quién es Pablo, pero ustedes ¿quiénes son?» Y abalanzándose sobre ellos, el hombre que tenía el espíritu maligno los dominó a todos. Los maltrató con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y heridos. Cuando se enteraron los judíos y los griegos que vivían en Éfeso, el temor se apoderó de todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era glorificado" (Hechos 19:13-17, Nueva Versión Internacional).

El poder, la unción y la autoridad de Dios están sobre nosotros; sin embargo debemos permanecer unidos a Él en oración, fe, integridad y dependencia. Es imperativo que tengamos en cuenta que nuestro adversario sabe quién tiene realmente autoridad en Cristo, y de paso, la ejerce.

Es hora de ser libre. Tome la decisión de que caigan las ataduras que por años pudieran haberle afectado. En Jesucristo tenemos asegurada la victoria. Él es quien nos llama a vencer.

© Fernando Alexis Jiménez – Contacto (057) 317-4913705
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Sección de Heraldos de la Palabra: Estudios Bíblicos

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