Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

Estudio Bíblico # 011010  (Familia)

La infidelidad en los tiempos del sida

Recién había cumplido los veintiún años. Fue un lunes, y además, lluvioso. Por eso Leonardo, su marido, argumentó que había olvidado la fecha. Laura lo espero, en su humilde vivienda de la periferia de México, con la misma ilusión que sintió el día que lo conoció en un parque cercano, cuando él regresaba de jugar al fútbol con sus amigos. Por eso el día de su cumpleaños fue tan triste.

Sobre las nueve de la noche guardó el frasco que llenó de flores, procurando que llamara la atención y le hiciera caer en cuenta, que era su mujer la que estaba de plácemes. Pero llegó tarde, pasada la medianoche, y antes que felicitarla, procuró que tuvieran relaciones sexuales. Después se dio media vuelta y se durmió pesadamente.

Tiempo después, tras unos exámenes que le requirió el médico sin abundar en detalles sobre las razones por las cuales necesitaba las pruebas con tanta urgencia, se enteró de la razón: "--Lo siento, Laura, pero de acuerdo con los resultados, usted tiene Sida—", le dijo.

La joven sintió que el mundo se hundía bajo sus pies. Si de algo era consciente, era de la fidelidad por su marido, por el que profesaba una lealtad que rayaba en una enfermiza devoción. Desde ese momento la sonrisa se borró de sus labios, los ojos quedaron impregnados con una tristeza que refleja en todo momento, los días son grises y, persiste en el mismo hogar aun cuando sabe que su marido la contagió. "¿Qué hago, si no tengo adónde ir?", le explicó a la Trabajadora Social que lleva su caso.

Patricia Pérez, por su parte, logró superar el desespero y hoy vive en Argentina. Es activista de la Comunidad de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA. Joven, bonita, con un sentido del humor que hace sonreír los atardeceres plomizos cuando amenaza lluvia en su ciudad.

No tiene trabajo. De hecho, se cansó de entregar hojas de vida en oficinas relucientes, en las que pareciera que la única condición no es que se tenga un título profesional y una vasta experiencia, sino buena salud. "El mundo se me volvió gris, pero me encargué de pintarlo con los colores de la esperanza", explicó al fundamentar por qué sigue vivaz en su campaña de crear conciencia nacional e internacional de mujeres que son contagiadas de la enfermedad por cónyuges infieles.

En otro lugar de la geografía suramericana, Ana lucha como todos los días, con una apretada lista de quehaceres, que incluyen atender a dos niños que se esconden para no bañarse, y que más demoran en tener ropa limpia, que haberla manchado para reírse luego al argumentar que no fue su culpa porque "Estábamos jugando, mamá".

Tiene 37 años, le gusta la música de Nelson Ned, los atardeceres de fútbol por televisión, la alegría de los domingos de diciembre y la telenovela del mediodía. Pero su vida cambió. Abruptamente. Sin proponérselo. Roberto—su marido—la contagió de Sida, enfermedad que a su vez él adquirió con Amaixa, una amante de las favelas, en Brasilia.

Entrevistada por la cadena O-Globo, expresó su preocupación, no porque a ella la vida se le escapa inexorable, como la sombra que se alarga al caer la noche en una ciudad llena de rascacielos, sino por el futuro de sus hijos. "Tengo HIV, pero mi vida es normal, tranquila, sin problemas. Estoy bien medicada, trabajo como secretaria y salgo a trabajar todos los días. En realidad el problema mayor que tengo son mis hijos, que son pequeños y todavía dependen mucho de mí. ¿Quién los cuidaría si alguna vez me enfermo de verdad? Sólo Dios sabe si el día de mañana con este tratamiento lograré recuperarme y ser feliz con mis hijos. mientras voy llevando mi vida, voy viviendo y siendo fuerte."

Dramas reales, propiciados por la infidelidad en una sociedad que dejó de lado a Dios y se entregó al desenfreno y la promiscuidad social, desconociendo que la deslealtad al cónyuge pasa cuenta de cobro…

Las mujeres, las más afectadas en el mundo

Las cifras que se manejan en el mundo son escalofriantes, y lo más lamentable: las mujeres son las más afectadas. El incremento más preocupante se presenta en el oriente y centro de Asia, así como en Europa del este. En algunas de estas regiones el número de mujeres infectadas supera al de los hombres. En el África subsahariana, tres cuartos de los adultos jóvenes que padecen de SIDA -un 60%- son mujeres.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas a través de su Agencia Internacional, ONUSIDA, en América Latina más de 1,7 millones de personas se encuentran afectadas, 240.000 de las cuales contrajeron la infección en el último año. En el mismo período murieron por la enfermedad 95.000 personas.

Proporcionalmente, el país de la región que más afectados tiene es Brasil, donde se realizan los desenfrenados y para muchos culturales Carnavales de Río, con una tercera parte de los portadores en el área. Según el informe, en Latinoamérica hay 610.000 mujeres viviendo con el VIH.

El informe de ONUSIDA indica que las mujeres son particularmente vulnerables por su bajo estatus económico y social. También se indica que, además de ser biológicamente más vulnerables a la infección que los hombres, las mujeres son forzadas a tener relaciones sexuales por la fuerza o por razones Se calcula que, en la actualidad, 39,4 millones de personas están afectadas por el VIH/SIDA en todo el mundo. En 2002 eran 36,6 millones.

De la cifra inicial, unos 37,2 millones son adultos con edades entre los 15 y los 49 años. ONUSIDA estima que este año unos tres millones de personas morirán por la enfermedad y cinco millones más la contraerán. El informe también advierte sobre el peligro de considerar el SIDA como un problema principalmente africano.

Como ejemplo se cita el caso de Tailandia, donde hace una década la enfermedad estaba sobre todo circunscrita a aquellos involucrados en el comercio sexual. Sin embargo, un 50% de los nuevos casos ocurrieron en parejas casadas.

Los jóvenes: un sector vulnerable

La Organización de Naciones Unidas en su más reciente estudio, presentado por ONUSIDA en Ginebra, calcula que el 0,5% de las jóvenes entre 15 y 24 años y el 0,8% de los varones en ese mismo segmento de edad son portadores del virus VIH. De toda la región, sólo Guatemala y Honduras tienen una tasa nacional de VIH en adultos superior al 1%.

"En América Latina ha habido incrementos importantes en el número de mujeres infectadas. Mientras que antes hablábamos -en algunos países- de una mujer infectada por cada siete u ocho hombres infectados, hoy tenemos una mujer infectada por cada tres hombres, en la mayor parte de los países", dijo a la BBC Nina Ferenci, de ONUSIDA. "Sin embargo hay zonas de la región y el Caribe, sobre todo en el Caribe, donde la división es ya del 50% entre hombres y mujeres", agregó.

En la Región Andina y Centroamérica

En la región andina el VIH se está extendiendo progresivamente a las esposas y parejas de los hombres que tienen relaciones sexuales con prostitutas o con otros varones. El informe de ONUSIDA también cita un estudio reciente efectuado en Lima (Perú), según el cual casi el 90% de las mujeres embarazadas infectadas con el virus del SIDA sólo habían tenido "una o dos parejas sexuales a lo largo de su vida".

"Eso demuestra que el riesgo de infección de esas mujeres dependía casi exclusivamente del comportamiento sexual de su pareja masculina", revela el informe, que advierte también que el mayor peligro es para las mujeres más jóvenes.

Otras investigaciones recientes sugieren que existen patrones de transmisión similares en otros países sudamericanos, como Venezuela, que sufre "una de las epidemias más importantes de la región".

Los contagiados piensan en el placer, no en el peligro

Lo que resulta más preocupante, en el panorama general que arroja el Sida, es que las personas contagiadas piensan en el placer, en disfrutar el momento, y no en el peligro que encierra para sí mismos y para sus parejas, el contagio.

Respecto a Ecuador y Colombia el informe de ONUSIDA admite "tener poca información" sobre el avance de la enfermedad. No obstante, el documento dice que en Ecuador factores como el inicio precoz de la actividad sexual y el escaso uso de preservativos podrían estar contribuyendo a la propagación del virus.

En Argentina, el virus del VIH "sigue concentrándose mayoritariamente en las zonas urbanas de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe". Se estima que el 65% de las infecciones corresponde a la capital, Buenos Aires, y sus áreas circundantes, y un 80% de los casos de contagio resultan de la transmisión sexual.

Sobre la situación en México, ONUSIDA afirma que la media de la prevalencia en la población adulta se ha mantenido muy por debajo del 1%, pero con notables variaciones regionales.

En Brasil, el informe advierte que la situación ha empeorado. "El SIDA se ha propagado a todas las zonas de ese inmenso país", dice el documento. La epidemia "se ha vuelto más heterogénea" y ha dejado de concentrarse en varones que practican el sexo con otros hombres o consumidores de drogas intravenosas. Según el informe, el 7% de las prostitutas son seropositivas, pero entre las que ejercen esa actividad en los barrios más pobres de Brasil esa tasa aumenta al 18% y entre las mujeres analfabetas hasta el 23%.

¿Hay remedio?

Con frecuencia escuchamos no solo a científicos sino autoridades de salud y quienes estudian los fenómenos sociales: ¿Qué podemos hacer? La solución no está en la instalación de dispensadores de preservativos en los carnavales de Río de Janeiro ni en las tarjetas para la provisión de estos adminículos que se ofrecen gratuitamente en Inglaterra.

No. La solución está en la recuperación de principios y valores. Dos fundamentos: respeto y fidelidad en el matrimonio, y el segundo, la abstención sexual para que toda relación íntima se sostenga al interior de la pareja, cuando contraen matrimonio.

Pero lo más importante: abrirle las puertas de nuestra existencia a Jesucristo para que Él nos fortalezca con el fin de vencer los deseos que nos arrastran si se lo permitimos.

"Me contagió de Sida alguien que conocí en una fiesta. Era linda. Joven. Me gustó. Y decidimos irnos a la cama. No volvimos a vernos jamás. Si siquiera supimos nuestros nombres. Seis meses después descubrí que estaba infectado.", relató con lágrimas un hombre al que entrevistó la televisión con motivo de un documental sobre acciones para frenar la propagación de esta enfermedad.

Hora de volver a la fidelidad

¿Cuántos matrimonios no se han destruido por las terribles secuelas que deja la infidelidad?¿Cuántas enfermedades transmitidas no solo al cónyuge sino a los hijos, especialmente cuando la mujer queda embarazada?¿Le parece justo que por su comportamiento arriesgado y a todas luces irresponsable, su pareja tenga que pagar las consecuencias, especialmente con la vida?

Un primer paso hacia la solución estriba en volver a la fidelidad. Si algo espera nuestro amado Dios es que seamos leales. Así instruyó al pueblo de Israel y a nosotros hoy: "… el Señor actúa como testigo entre ti y la esposa de tu juventud, a la que traicionaste aunque es tu compañera, la esposa de tu pacto. ¿Acaso no hizo el Señor un solo ser, que es cuerpo y espíritu? Y ¿por qué es uno solo? Porque busca descendencia dada por Dios. Así que cuídense ustedes en su propio espíritu, y no traicionen a la esposa de su juventud. «Yo aborrezco el divorcio —dice el Señor, Dios de Israel—, y al que cubre de violencia sus vestiduras», dice el Señor Todopoderoso. Así que cuídense en su espíritu, y no sean traicioneros. "(Malaquías 2:14-16, Nueva Versión Internacional)

El compromiso matrimonial debe ser permanente. Por eso lo importante es pensar cuidadosamente la decisión de contraer matrimonio. No es un compromiso a la ligera, motivado por las emociones. Una vez lo asume, delante de Dios debe ser hasta el final.

Hoy que llegue a casa, mire detenidamente a su cónyuge y a sus hijitos. ¿Se merecen acaso que usted siga actuando de manera desconsiderada con ellos, abriendo puertas a la infidelidad? Sin duda que no. ¡Es hora de cambiar!!Hoy es el día para tomar la decisión!

La infidelidad comienza con un deseo

¿Cómo se inicia el proceso de la infidelidad? Con una mirada. El vistazo fugaz. Desear. Codiciar para nosotros aquél hombre o aquella mujer, aun cuando ya estemos comprometidos sentimentalmente. Deseo egoísta que trae dolor a las personas, sin contar que nosotros mismos acarreamos las consecuencias.

En cierta ocasión y frente a una multitud, el Señor Jesús compartió una enseñanza que cobra especial vigencia para nosotros hoy: "Ustedes han oído que se dijo: "No cometas adulterio. Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno" (Mateo 5:27-29, Nueva Versión Internacional).

Observe que la instrucción del Señor Jesús se orienta en dos direcciones: la primera, que el pecado de la infidelidad se materializa no solamente con un beso o la intimidad sexual, sino que se dinamiza a partir del momento en que deseamos a quien no es nuestro cónyuge. La segunda es igualmente importante: la decisión de anidar esos pensamientos conducentes a la destrucción es nuestra y nada más que nuestra. Podemos parar a tiempo. Si consideramos que resulta difícil en nuestras fuerzas, podemos –es lo más aconsejable—y debemos acudir al Señor Jesús en procura de fortaleza para vencer la tentación (Cf. Filipenses 4:13).

Un matrimonio de honra

Alguien me preguntaba si ver pornografía, en la intimidad, antes de una relación estaba mal. "Es para estimularnos como pareja, por la edad. Usted comprende…" Y le expliqué que lo único que comprendo es que al interior de la relación matrimonial, debe primar el respeto y la pureza. Incluso, no es apropiado compartir fantasías sexuales que al fin y al cabo involucran imágenes de terceros en un acto que sólo debe incluir a dos: a los cónyuges.

El apóstol Pablo fue muy claro al advertir: "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios."(Hebreos 13:4, Reina Valera 1960)

Revise cuál es su comportamiento para con su esposa u esposa. La sensualidad malsana es un irrespeto y entra en el terreno de la infidelidad. Recuerde que cuando se casó, se comprometió delante del ministro cristiano y de Dios, a ser fiel.

Disfrute el sexo sí, pero con su cónyuge

¿Acaso la vida sexual de una pareja cristiana debe ser pacata, mojigata? En absoluto. Usted está en todo el derecho, de mutuo consentimiento, en disfrutar la intimidad junto con su pareja. Pero déjeme anotarlo entre comillas: "Sólo con su cónyuge".

La infidelidad resulta traumática para quien incurre en ese comportamiento, y para quien se siente traicionad. Por eso y con muchos siglos de antelación, el rey Salomón enfatizó en la necesidad de disfrutar pero con el esposo o la esposa únicamente: "Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo. 6 ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. "(Proverbios 5:15-17, Reina-Valera 1960)

Dios le proveyó un cónyuge para que viva y disfrute la vida a su lado, no para que ande de correrías, poniendo en peligro su vida y la de su pareja. El placer no es para un segundo, que nos puede costar muy caro, sino por siempre con la persona amada que Dios puso en nuestro camino y con quien contrajimos matrimonio.

Placer hoy, tormento para el mañana

Las personas con un comportamiento riesgoso en sus prácticas sexuales, obtienen placer en el momento, pero aseguran tormenta para el mañana—por las enfermedades que puede contraer e incluso contagiar--, sino por su destino eterno.

Usted y yo no podemos desconocer lo que advierte Dios en Su Palabra: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. "(1 Corintios 6:9, 10, Reina-Valera 1960)

"Yo no pongo en peligro a mi pareja", me dijo Armando—un conferencista secular de motivación—"Creo que tu prevención frente a la infidelidad es exagerada y coarta la libertad del ser humano. Yo por ejemplo, uso preservativo". Y tuve que invitarlo a discutir el tema a la luz de la ciencia.

Recuerde que el preservativo no es ninguna excusa porque no resulta 100% seguro. Es algo que usted podrá comprobar si habla con un médico. El Comité Independiente Antisida, en su Website www.sinsida.com hizo énfasis en lo inseguro que resulta ser el condón. Hay divergencia entre los márgenes de seguridad. Para algunos está en el orden del 10 y el 30%. Todo radica en la porosidad del látex.

Hay dos estudios de Trussel et al. en 1992 que informan de frecuencias de roturas y deslizamiento del 14.6%. En el primer estudio, los autores resumen: "Un estudio prospectivo empleando dos marcas de preservativos encontró que, de 405 preservativos empleados para las relaciones sexuales, el 7.9% o se rompió durante la relación o al retirarse, o se resbaló durante las relaciones; ninguno de estos hechos está relacionado con el tipo de preservativo. El 7.2% se resbaló al retirarse; no se encontró relación entre el deslizamiento del preservativo y su marca o el uso anterior de preservativos, pero era significativamente más alto cuando se usó algún lubrificante adicional".

En el segundo estudio, en la revista Family Planning Perpectives, se dice: "Los investigadores observan que la alta frecuencia con que los preservativos se resbalan y se caen al retirarse -17% de los preservativos que no se habían roto, se habían caído durante las relaciones- indica un alto nivel de mal uso. Indican también, que un mejor empleo puede ser difícil de conseguir, pues todas las mujeres que participaron habían recibido instrucciones escritas y verbales sobre su empleo adecuado".

Es tiempo de cambiar

Usted está a tiempo para aplicar correctivos en su vida y en ese comportamiento de riesgo, que le pone en peligro y también a su pareja. ¿De qué manera? Retornando al principio de la fidelidad y permitiendo que Jesucristo gobierne en su ser y le fortalezca para reorientar el manejo de sus deseos, que usted mismo—en lo profundo de su ser—sabe que son insanos.

El Señor Jesús fue claro el relevar como: "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira" (Apocalipsis 22:14-16, Reina Valera 1960).

Es posible cambiar. No en sus fuerzas sino en las de Dios. Además, piénselo por un instante: es lo que usted anhela: reemprender una nueva vida. El proceso comienza cuando recibimos al Señor Jesús en el corazón. Es sencillo. Dígale: "Señor Jesús, gracias por morir en la cruz por mis pecados, perdonarme y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como mi único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén."

Le felicito. Acaba de tomar la mejor decisión. Tengo para usted tres recomendaciones finales: la primera, haga de la oración un principio de vida diaria. Orar es hablar con Dios. La segunda, lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al éxito en su crecimiento personal y espiritual, y tercero, comience a congregarse con otros cristianos. Le ayudarán en su proceso de cambio y crecimiento.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme:

Correo electrónico:
O si lo prefiere, puede llamarme al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

Sección de Heraldos de la Palabra: Estudios Bíblicos

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