Estudio Bíblico #021710 (Guerra Espiritual) Expulsando a Satanás de nuestros territoriosLo insólito ocurrió. Los otrora cantos de alabanza a Dios, los fines de semana, se fueron opacando por el sonido estridente que salía de una discoteca que abrieron junto al templo. El segundo piso del lugar –un verdadero antro disfrazado de lugar de baile--era utilizado como motel, cuna de prácticas inmorales de maldad. --Esta es la antesala del fin del mundo—dijo horrorizada la hermana Gilma, por muchos años diaconisa de la congregación. No tan extremista, José Abelardo, líder de jóvenes, anticipó que era una afrenta a la obra de Dios:--Mira que establecer un motel junto a una iglesia… ¡Santo Dios, jamás íbamos a imaginarlo!--. Lo que sorprendía a todos, era la rapidez con que las autoridades de la ciudad autorizaron la apertura de dicho negocio. Mientras que plantar una iglesia se convertía en una verdadera odisea por el cúmulo de aplicaciones, formatos y requisitos que se debían llenar, un bar tenía vía expedita para establecerse, sin importar que perturbara la tranquilidad y atentara contra la moral pública. --No podemos permitirlo—dijo Aura María, la esposa del pastor--. Vamos a dar la batalla en oración desde el viernes mismo, con una vigilia--. Desde ese día, todos se dieron a la tarea de clamar. Una tarea incesante. No desaprovechaban ningún espacio para elevar oraciones y rogativas al Señor, declarando que los muros de ese negocio de maldad caían al suelo. No faltó quien alertara al propietario sobre las pretensiones de los evangélicos. "Están locos", se reía a carcajadas:"Vamos a ver quién se cansa primero". Pero un escándalo, producto de una reyerta en la que se registraron hasta heridos, fue el comienzo del desmoronamiento de esa fortaleza de Satanás. Siguieron clamando y dos meses después, el establecimiento fue sellado por disposición de las autoridades. ¡Comprobaron que se expendía y consumían alucinógenos! No tuvieron forma de ocultar lo que ocurría allí. Los cristianos de la pequeña iglesia, de quienes muchos se burlaban, obtuvieron la victoria en el poder de Jesucristo y recobraron el territorio que antes había tenido bajo su dominio Satanás… Poder de maldad que trastorna el mundo El dominio territorial de Satanás ejerce una poderosa influencia, no solo oprimiendo y cegando a las personas, sino incluso, ejerciendo gobierno sobre las circunstancias. Un ejemplo claro lo hallamos en la historia de Job, de quien dice la Biblia que era "…un hombre recto e intachable, que temía a Dios y vivía apartado del mal" (Job 1: 1, NVI). Como un padre preocupado por su familia y fiel a su compromiso con Dios, intercedía por ellos—siete hijos y tres hijas—que a la luz del relato entendemos que no eran creyentes. Satanás, que se caracteriza por procurar poner tropiezo a los planes divinos, no solamente intrigó contra Job sino que además, pidió sutilmente que no gozara más de los tres círculos de protección que el Padre celestial ha dispuesto para nuestras vidas: "Y el Señor le preguntó:—¿De dónde vienes? —Vengo de rondar la tierra, y de recorrerla de un extremo a otro —le respondió Satanás. —¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? —Volvió a preguntarle el Señor—. No hay en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado del mal. Satanás replicó:—¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio? ¿Acaso no están bajo tu protección él y su familia y todas sus posesiones? De tal modo has bendecido la obra de sus manos que sus rebaños y ganados llenan toda la tierra. Pero extiende la mano y quítale todo lo que posee, ¡a ver si no te maldice en tu propia cara!—Muy bien —le contestó el Señor—. Todas sus posesiones están en tus manos, con la condición de que a él no le pongas la mano encima" (Job 1:7-12. NVI). Lo más sorprendente vino un poco más adelante, cuando encontramos que a raíz de la manipulación de las condiciones climáticas, e incluso utilizando hombres malos que actuaban como instrumentos de Satanás, nuestro enemigo espiritual despojo a Job de su familia y de sus posesiones (Cf. Job 1:13-19). No es extraño entonces que en regiones donde domina el mal, ocurran hechos violentos, haya desenfreno e inmoralidad, primen condiciones adversas como el hambre y la enfermedad, la economía vaya en picada y los índices de muertes por enfermedades apunten al crecimiento sostenido. Cuando encontramos que hay fenómenos en apariencia inexplicables y que la maldad está cada vez más fortalecida, es cuando debemos asumir con diligencia nuestra tarea de intercesores y soldados, prestos para la batalla, sabiendo que en nuestro amado Señor Jesucristo tenemos asegurada la victoria. Para descubrir las fortalezas del demonio y proceder a derribarlas, es esencial que acudamos a la cartografía espiritual. ¿Para qué sirve la cartografía espiritual? Cuando asumo conferencias sobre guerra espiritual, uno de las preguntas recurrentes de los asistentes es: ¿Para qué sirve la cartografía espiritual?. Incluso hay quienes se cuestionan si tiene fundamento bíblico y teológico. Lo primero que hago es recordarles que el concepto de cartografía es relativamente nuevo y comenzó a acuñarlo el ministro cristiano George Otis en la década de los noventa. Abrió las puertas para abordar este tema con seriedad y de manera sistemática, con su libro "El último de los gigantes". Este reconocido autor le dio muchas luces y sentido al tema la batalla que se libra en las dimensiones física y espiritual, y que describe el apóstol Pablo en su carta a los creyentes de Éfeso: "Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales" (Efesios 6:12. NVI). Ahora vamos al aspecto de para qué sirve. Esencialmente para identificar dónde operan principados y potestades y el grado de influencia que ejerce sobre los moradores de determinada zona. Con ayuda del Espíritu Santo, nos da la posibilidad de poner al descubierto las estratagemas del diablo y desbaratarlas, tornando más eficaz de un lado los procesos de evangelización, y de otro, la oración profética. Hay cambio, bendición y crecimiento La cartografía espiritual es altamente beneficiosa para la iglesia. Está probado que en donde se ha desarrollado una confrontación abierta con las fuerzas de maldad, recobrando los territorios en los que dominaba en adversario, se ha producido un crecimiento cuantitativo y cualitativo de su membresía: cristianos comprometidos, cuyo número crece cada día. Se dan pasos sólidos hacia el propósito que nos debe asistir, de contribuir decididamente para que se establezca el reino de Dios entre nosotros (Cf. Mateo 6:10). Al enseñar a sus discípulos a orar—y también a nosotros hoy—el Señor Jesús les dijo que era imperativo clamar: "…venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo". Cuando lo hacemos, los perdidos se salvan y se derraman las bendiciones sobre la tierra, los enfermos reciben sanidad, hay justicia y disminuyen los índices de violencia. En el campo de la oración y la intercesión, se logran resultados poderosos, los muros levantados por el enemigo caen, escuchamos la voz de Dios de una manera sorprendente—porque no hay ningún tipo de interrupciones—y tenemos una comprensión mucho más amplia de la batalla que estamos peleando contra las fuerzas del mal. Cartografía espiritual en la antigüedad Hay una descripción reveladora de la forma como un croquis o mapa, es útil en el proceso de guerra espiritual. La cartografía no es nada nuevo. El profeta Ezequiel relata cuál fue el mandato que recibió de parte de Dios y que está íntimamente ligado a este tema: "Hijo de hombre, toma ahora un ladrillo, ponlo delante de ti y dibuja en él la ciudad de Jerusalén. Acampa a su alrededor y ponle sitio; levanta torres de asalto contra ella y construye una rampa que llegue hasta la ciudad; instala máquinas para derribar sus murallas. Toma una plancha de hierro y colócala como un muro entre ti y la ciudad, y fija tu mirada contra ella. De esa manera quedará sitiada: tú mismo la sitiarás. Eso les servirá de señal a los israelitas" (Ezequiel 4:1-3, MVI). Observe por favor que el siervo de Dios debió realizar una maqueta de la ciudad de Jerusalén y la representación espiritual que se da, acerca de la forma como sus moradores estaban sitiados por el enemigo. Insisto en que el asunto no es nuevo. Por el contrario, es antiquísimo. Recientes hallazgos arqueológicos permitieron desenterrar un diseño de la ciudad de Nipur (otrora llamada Sumeria), elaborada en tabillas de arcilla alrededor del año 1.500 a.C. En aquella urbe dominaba un espíritu territorial: Enlil o dios del aire. Igual que esta metrópoli, en donde el diseño era atípico, en la ciudad de La Plata (Argentina) el diseño de las calles no sigue el sentido el sentido norte-sur, sino en diagonales, coincidiendo con los símbolos de la francmasonería. Batallando con ayuda de la cartografía espiritual Basta conocer sobre estos registros primarios del mapeo que se hacía de territorios, para comenzar a pensar en la validez que tiene para nuestro tiempo, ya que pone al descubierto técnicas, estrategias y armas de nuestro enemigo espiritual. Así es mucho más fácil golpear y derribar las estructuras y fortalezas de maldad. Ahora, se preguntará: ¿Todos están llamados a dar la batalla con ayuda de la cartografía espiritual? Sin duda que sí. Es tarea de todos los cristianos. No obstante, es bueno considerar aquí lo que enseña la Escritura: "Y añadirán los oficiales: "Si alguno de ustedes es miedoso o cobarde, que vuelva a su casa, no sea que desanime también a sus hermanos."(Deuteronomio 20:8, NVI) En otras palabras, debe haber en nosotros disposición, valentía y esfuerzo. No es para cobardes, ni para quienes todavía—pese a que Satanás está derrotado—le conceden credibilidad y hasta le dan cierto matiz de poder—que insisto, ya no tiene. Lo que no podemos es desconocer es que él sigue luchando contra el pueblo de Dios y debemos estar prestos a dar la batalla, hasta sacarlo en huida: "Por eso, ¡alégrense, cielos, y ustedes que los habitan! Pero ¡ay de la tierra y del mar! El diablo, lleno de furor, ha descendido a ustedes, porque sabe que le queda poco tiempo.» "(Apocalipsis 12.12) La meta hacia la que debemos orientar nuestros esfuerzos, es poner freno a las agresivas acciones de engaño y dominación territorial de nuestro adversario espiritual No podemos seguir en una actitud pasiva La iglesia de Jesucristo en todo el mundo está llamada a desenmascarar las obras del diablo. Por ese motivo, es fundamental echar mano de la cartografía espiritual porque permite identificar lo que permanece oculto y pasa inadvertido. Cuando lo hacemos, las fortalezas espirituales de maldad quedan al descubierto (Cf. Daniel 10:19-24). Ahora, es esencial que hagamos un apropiado diagnóstico de qué está ocurriendo. Es posible con oración, ayuno y una búsqueda sincera y comprometida de nuestro amado Dios y Padre celestial. Recuerde que Satanás toma dominio de un país, una región, una ciudad o un caserío, por la práctica del pecado, ritos ocultistas y se transmite el dominio territorial de maldad, de generación en generación, a través de ceremonias y festividades que mezclan lo religioso con lo pagano. En varias ciudades y poblados de Latinoamérica se rinden cultos a la muerte y al diablo, disfrazando tales ritualismos como una exaltación a un "espíritu festivo, alegre y protector". ¡Mentiras de Satanás! A esto se suma las puertas que se abren cuando se aprecian películas, programas, se escucha música o se lee sobre filosofías con trasfondo ocultista, o cuando se le da rienda suelta a prácticas y/o actividades que seducen la carne: bajas pasiones, lujuria, drogas, deportes extremos que ponen en peligro a sus practicantes y ritos ocultistas, entre otros. Pero ¡Gloria a Dios! El enemigo espiritual está al descubierto y en la autoridad de Jesucristo, estamos llamados a recobrar el gobierno de naciones y pueblos para el Reino de Dios. ¿Cómo identificamos territorios dominados por la maldad? Además de la violencia, el desenfreno, la sensualidad, las muertes y hechos en apariencia inexplicables, identificamos la maldad que domina en un territorio cuando hay por lo menos dos características relevantes: hay abierto dominio de la maldad sobre circunstancias y la voluntad de las personas y un tácito rechazo al evangelio. Sin duda usted habrá encontrado que en ocasiones sentimos que hemos atravesado una frontera invisible que separa el bien del mal. Un ejemplo lo ofrece una joven profesional de Miami que al llegar a su apartamento, descubría dos niveles de temperatura. El cálido—muy propio de la ciudad—y en determinada área, específicamente en una habitación, un frío que calaba los huesos. Cuando Yolanda averiguó sobre los antiguos propietarios, descubrió que realizaban prácticas ocultistas los viernes en la noche, y que incluso en esa habitación, había muerto un niño menor de tres años. La victoria se alcanzó tomando autoridad en el nombre de Jesucristo, y echando fuera toda presencia de maldad. A punta de clamor y autoridad delegada por el Señor para todos los creyentes, se recobró el dominio del sector específico del apartamento en el que por mucho tiempo gobernó la presencia del mal. ¿Qué hacer? Cuando gracias a la cartografía espiritual descubrimos tronos, potestades y espíritus de maldad que dominan sobre determinada zona, es imperativo que nos demos a la tarea de orar y ayunar específicamente en contra de tales manifestaciones de dominio espiritual. Tenga presente que tal como anota la Biblia, en Cristo usted y yo somos más que vencedores (Cf. Romanos 8:37). Ya Satanás no tiene dominio sobre los creyentes, y por tanto, debemos dar pasos de avanzada. Atrás quedaron, por la obra redentora del Salvador, los motivos que tenía para tenernos atemorizados y bajo su asedio (Cf. Colosenses 2.14, 15) Recorra la zona por la que esté clamando, que sus pasos queden fijados en avenidas, calles, parques y donde quiera que se haya identificado presencia de la maldad. Unja con aceite aquellos lugares y proclame, en el nombre de Jesucristo, que toda fortaleza de Satanás cae por tierra. ¡Se sorprenderá de los resultados! Es tiempo de batallar, no de quedarnos quietos. Recuérdelo siempre: tenemos asegurada la victoria. Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme: Correo electrónico (Email):Ó si lo prefiere, puede llamarme al (0057)317-4913705. © Fernando Alexis Jiménez. Sección de Heraldos de la Palabra: Estudios Bíblicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . | Ir arriba | Regresar |Auspiciado por Ministerio Evangelístico Cibernético Adorador .com http://www.adorador.com |
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