Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

Estudio Bíblico #052210

¿Por qué resultan infructuosos nuestros métodos de evangelización?

Marcelo se rascó la cabeza con desesperación mientras daba vueltas, esculcando en todos los rincones de sus recuerdos, sobre las estrategias de evangelismo aprendidas en el Seminario Bíblico y de las que ahora, en su propósito de expansión de la iglesia, pudiera hacer acopio.

--Lo hemos intentado todo…--murmuró febrilmente, como quien llega a la cima de una montaña y de pronto descubre que al otro lado solo hay más y más montañas, y que el camino que resta es muy largo.

--Si, ya salimos casa por casa, distribuimos literatura en los parques, teatro en las calles y predicación en los autobuses—coincidió con él Andrés, el anciano diácono que apoyaba su ministerio.

--¿Alguien propone algo nuevoVamos, piensen en algo!--, preguntó mientras auscultaba los rostros de todos. Silencio total, apenas roto por el ruido de una bocina lejana, quizá accionada por un conductor angustiado en medio de una congestión vehicular.

--Orar, pastor Marcelo. No queda otra salida. Ya lo intentamos todo y no ha dado resultados—reconoció Leonor, la líder de damas.

Alguien la miró como si estuviera proponiendo una herejía, y los demás se volvieron expectantes hacia el pastor. "Me parece buena idea. Dejemos pendientes los planes de evangelismo para este semestre, y démonos a la tarea de orar", dijo.

Sólo después de un tiempo de ayuno y oración reemprendieron las labores. Las reuniones fueron más productivas, y aun cuando retomaron la iniciativa de los cultos relámpago en sitios de mucha afluencia pública, los resultados fueron más satisfactorios…

¿En qué estamos fallando?

Probablemente como pastor, obrero o líder enfrenta la frustración de haber desarrollado muchas metodologías de evangelización, sin que ninguna haya rendido buen resultado.

Le dijeron que en tal o cual iglesia estaban adelantando un proceso sistemático eficaz, y usted rompió el marranito de los ahorros y fue a ese y a otro y a otro seminario más, pero nada. Y se pregunta, ¿en qué hemos fallado?

Una respuesta enfática: en que dependemos de las estrategias nuestras, conforme creemos que van a funcionar, y dejamos de lado a Dios.

Le invito para que considere un pasaje del Evangelio en el que los pescadores estaban cansados después de una jornada intensa sin que pudieran atrapar nada. "Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía" (Lucas 5:4-6, RVR 1960).

El asunto no era que faltasen peces. No. El meollo era dónde. Y cuando nosotros nos volvemos a Jesucristo en procura de su ayuda, la pesca rebasa toda expectativa. Igual con nuestra meta de ganar nuestro barrio, distrito, ciudad, región y nación para Cristo. Si no hemos visto mayor impacto, probablemente es que estamos moviéndonos a nuestra manera y no en el Plan de Dios.

Dios muestra el método apropiado

No hay una respuesta corta al interrogante de cuál es el mejor método. Sin duda, el más eficaz es aquél que nos revela el Señor Jesucristo. Por esa razón antes de planificar sus acciones para el próximo período, tómese el trabajo de orar y buscar el rostro de Dios. Él nos enseña cómo hacerlo.

Recuerde cuando nuestro amado Salvador llamó a rústicos pescadores, hombres con fallas por quienes nadie daría un peso si les dijeran que aquellos serían oradores llenos de poder hablando del Señor. Quien nos enseña es Cristo mismo, tal como ocurrió con los primeros discípulos: "Jesús pasaba por la orilla del Lago de Galilea cuando vio a dos hermanos que eran pescadores: Simón Pedro y Andrés. Mientras pescaban con sus redes, Jesús les dijo: "Síganme. En lugar de pescar peces, les voy a enseñar a ganar seguidores para mí. En ese mismo instante, Pedro y Andrés dejaron sus redes y siguieron a Jesús" (Mateo 4:18-20, Traducción en Lenguaje Actual).

Recuerde que fue Jesús quien le dio a sus seguidores el poder, el mensaje y los métodos. Él mismo les instruyó sobre cómo orar, sanar, enseñar, predicar y utilizar cada oportunidad que se les presentaba.

Cuando nos metemos con el Señor y avanzamos de Su mano, tenemos asegurada la victoria porque Él nos guía y lleva a la victoria. Y en esa dirección, nos muestra cuál es la estrategia que se necesita en el sector donde nos desenvolvemos.

Ahora, manos a la obra

Después de un proceso formativo en el que Jesús les orientó e instruyó, recibieron del Maestro un mandato imperativo: "Dios me ha dado todo el poder para que gobierne en todo el universo. Ustedes vayan y hagan más discípulos míos en todos los países de la tierra. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Enséñenles a obedecer todo lo que yo les he enseñado. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo" (Mateo 28:18-20, Traducción en Lenguaje Actual).

Con el Salvador ahí, en todo momento, los rústicos pescadores y nosotros hoy, aprendemos cuál es la metodología que necesitamos en el lugar que queremos alcanzar para el Reino de Dios, cómo aplicarla, en qué momento y dirigida a quienes.

También quedan definidos cuatro elementos de suma importancia:

1. Ir a la gente, teniendo claro a quiénes y cuando.

2. Saber cómo aprovechar cada oportunidad que se nos ofrece de evangelizar.

3. Utilizar el método indicado, de acuerdo con cada circunstancia.

4. Aprovechar los recursos disponibles.

Jamás olvide que de Jesucristo recibimos un claro mandato, pero también, la confianza de que Él tiene toda la autoridad y es en esa autoridad que nos movemos. Piense que es hora de actuar porque entre tanto leyó este Estudio, millares de personas pasaron a la eternidad sin la Salvación. Hoy, ahora, en este instante debemos evangelizar, no en nuestras fuerzas sino en las de Dios, y conforme a los métodos que Él nos revele.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme:

Correo electrónico (Email) :
Ó si lo prefiere, puede llamarme al (0057)317-4913705.

Ps. Fernando Alexis Jiménez.

Sección de Heraldos de la Palabra: Estudios Bíblicos

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