Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

Estudio Bíblico #071110  -(Guerra espiritual))

¿Cómo lo conocen a usted en el mundo de las tinieblas?

Decidido. Ceño fruncido, gestos agresivos, mirada centelleante. Abordó el autobús en una parada, justo antes de salir de la ciudad. El uniforme arrugado, sin cinturón ni insignias, y las botas sin embetunar.

--Bájense todos, es para una requisa…--, ordenó mientras, con gestos, indicaba al conductor que se detuviera.

El radio sonaba con estridencia. Una ranchera mexicana, para ser más exactos. Ana Gabriel, con voz que mezclaba una amalgama de angustia y llanto en su tonada.

--Les ordené que se bajaran para una requisa…--repitió el hombre, bastante molesto.

Un joven de pelo largo que viajaba en el fondo, luchando por acomodarse en una silla con resortes que emergían de todas partes de la cocinería, echó a reírse:

--Este hombre está loco…--dijo, mirando alrededor como si se tratara de algo divertido--: Mas bien, señor conductor, detenga el carro, pero para que se baje este orate...--

Una mujer de edad hizo señas para que callara. El hombre, cerca de la puerta de acceso, explicó que era oficial de la policía y demandaba revisar maletines y bolsos. "Es por la seguridad de todos ustedes", murmuró quedamente, ensordecido por las burlas de todos.

Después de quince minutos de porfiar, debió descender del vehículo. Cuando se alejaba, muchos chiflaban. "Está rematadamente loco", era el comentario de los pasajeros.

Al día siguiente el caso ocupaba los titulares del diario amarillista de la ciudad. Había sido retenido. En efecto, se trataba de un intendente de la fuerza pública, pero procesado disciplinariamente por ausentismo laboral. ¿La razón? Estaba bajo el gobierno de la bebida y literalmente se le olvidaba ir a trabajar. Cuando recordaba su compromiso, hacía lo que el día anterior: dar órdenes, sin tener la autoridad para ser acatado.

No, no es producto de la imaginación. El caso es real. Ocurrió el año pasado en Bolivia. Lo documentaron los periódicos. Unos rieron, otros se encogieron de hombros, indiferentes ante el incidente; unos cuantos creyeron que se trataba de una nueva artimaña para vender periódicos y a otros lectores, como a mí, me hizo pensar que igual ocurre con decenas de personas en todo el mundo que profesan fe en Jesucristo pero no andan conforme a Su voluntad. Por ese motivo, Satanás literalmente se ríe de ellos en la cara. Son conocidos en el ámbito espiritual de maldad como "tibios", por no estar comprometidos.

Conocido o desconocido en el ámbito espiritual

Aun cuando parezca extraño, en el mundo de las tinieblas hay un pormenorizado registro de quiénes somos usted y yo. Satanás y sus huestes saben a ciencia cierta con quién está tratando. Él es experto en ese asunto porque de acuerdo con la recomendación del apóstol Pedro, debemos mantenernos alerta: "Sed prudentes y manteneos despiertos, porque vuestro enemigo el diablo, como un león rugiente, anda buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo que en todas partes del mundo vuestros hermanos soportan los mismos sufrimientos." (1 Pedro 5:8, 9).

Cuando somos precavidos, y nos mantenemos íntimamente unidos a Dios en oración y dependencia de Él, el propio diablo debe salir de huida, como explica el apóstol: "Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y este huirá de vosotros." (Santiago 4.7, versión Dios habla hoy).

Un cristiano consagrado ejerce mucho poder, más del que podamos imaginar. El Adversario espiritual que conoce nuestras fortalezas y debilidades, lleva una pormenorizada bitácora de lo que hacemos o dejamos de hacer, y ésa constituye su estrategia más eficaz.

Pregúntese por un instante, ¿cómo lo conocen a usted en el mundo de las tinieblas? Para ilustrar el asunto voy a compartir con usted una escena que tuvo ocurrencia en Éfeso y que describe el capítulo 19 del libro de los Hechos de los apóstoles:

"Pero algunos judíos que andaban por las calles expulsando espíritus malignos trataron de usar para ello el nombre del Señor Jesús. Decían a los espíritus: "¡En el nombre de Jesús, a quien Pablo anuncia, os ordeno que salgáis!" Esto hacían los siete hijos de un judío llamado Esceva, que era un jefe de los sacerdotes. Pero en cierta ocasión les contestó el espíritu maligno: –Conozco a Jesús y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois? Al propio tiempo, el hombre que tenía el espíritu maligno se lanzó sobre ellos, y con gran fuerza los dominó a todos, maltratándolos con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y heridos." (Hechos 19:13-16, versión Dios habla hoy).

Le pido que lea el texto con detenimiento y descubrirá tres cosas respecto a Satanás y sus huestes:

1. Él sabe quién tiene autoridad y quién no.

2. Él resiste a quienes no tienen la autoridad de Cristo.

3. Él ataca a quienes no están cubiertos con el poder y autoridad de Cristo, y pretenden oponérsele

Observe cuidadosamente que a Jesucristo, el amado Hijo de Dios, naturalmente que lo conocían, pero también a uno de sus siervos: al apóstol Pablo. Él hacía temblar el mundo de las tinieblas. En su presencia tenían que salir corriendo los demonios. Igual ocurre con usted y conmigo, cuando estamos prendidos de la mano de nuestro Padre celestial en oración. Hay autoridad de Cristo en nuestras vidas y podemos despojar las huestes de maldad de los territorios que ha venido ocupando.

¿Por qué Pablo tenía autoridad?

El apóstol Pablo era sin duda, un guerrero de oración del primer siglo, que tenía muy clara la batalla que libramos contra el mundo espiritual de maldad en los aires (Cf. Efesios 6:10-12). Tras visitar Corinto donde desplegó un amplio trabajo de evangelización, pasó a Éfeso, que era una fortaleza de Satanás.

Éfeso era una ciudad de Lidia, en la costa occidental de Asia Menor, a mitad de camino entre Mileto al sur y Esmirna al norte. Estaba en un cruce de caminos comerciales, de camino a Roma. Dos siglos antes de Cristo, los griegos de Jonia se apoderaron de la ciudad y en el año 190 a.C. fue dominada por los romanos al ser vencido en batalla Antíoco El Grande. Roma convirtió la urbe en su capital en Asia, es decir que estamos hablando de un asentamiento humano bastante grande e importante para el mundo de entonces, una verdadera metrópoli.

En el año 29 d.C. quedó devastada por un terremoto y Tiberio la reconstruyó. Allí residían muchos judíos que poseían el título de romanos, y era tal su influencia, que establecieron una sinagoga. El apóstol Pablo visitó a Éfeso durante tres viajes misioneros. Hoy día solo se ven ruinas de la otrora ciudad capitalina.

Ese fue el escenario de uno de los períodos más agitados en la vida del apóstol. Hubo victorias pero también, muchas batallas. Él se movía con autoridad en aquél fortín de idolatría y maldad. ¿La razón? Su íntima relación con Dios a través de la oración y vivenciar a Cristo. En medio de la oposición, predicaba a Cristo "Y Dios hacía tan grandes milagros por medio de Pablo, que hasta los pañuelos o las ropas que habían sido tocadas por su cuerpo eran llevadas a los enfermos, y estos se curaban de sus enfermedades y los espíritus malignos salían de ellos." (Hechos 19:11, 12. Versión Dios habla hoy)

El poder de Dios operaba a través de Pablo. Igual con su vida y la mía, cuando estamos consagrados a Él. El amado Padre celestial nos utiliza para hacer temblar las regiones de maldad.

Un cristiano lleno del Espíritu Santo

A Pablo lo conocían en el mundo de las tinieblas como a un hombre lleno de la presencia del Espíritu Santo. De hecho, en una de sus visitas a Éfeso impuso manos y todos fueron llenos del poder de lo Alto. Les predicó el Evangelio y "…fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús; y cuando Pablo les impuso las manos vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en otras lenguas y comunicaban mensajes proféticos. Eran en total como unos doce hombres." (Hechos 19:5-7, versión Dios habla hoy).

Otro elemento que cabe destacar en la vida de este siervo del Señor Jesús es la perseverancia. ¿Problemas? Enfrentó muchos. Lo cuestionaban, se burlaban y aún, ponían acecho a su vida, pero no dejaba de predicar el Evangelio: "Durante tres meses, Pablo estuvo acudiendo a la sinagoga, donde anunciaba el mensaje sin ningún temor, y hablaba y trataba de convencer a la gente acerca del reino de Dios. Pero como algunos se negaban tercamente a creer, y ante la gente hablaban mal del nuevo camino, Pablo se apartó de ellos y llevó a los creyentes a la escuela de un tal Tirano. Allí hablaba todos los días,  y así lo hizo durante dos años, de modo que cuantos vivían en la provincia de Asia, tanto judíos como no judíos, oyeron el mensaje del Señor." (Hechos 19:8-10, versión Dios habla hoy)

La perseverancia es clave en todo lo que hacemos. Y Satanás lo sabe. Fundamentado en eso, está alerta para identificar a quienes se desaniman fácilmente, para convertirlos en el blanco de sus ataques.

De frente contra las fortalezas del diablo

En una sociedad en la que muchos asumen una actitud indiferente ante los ataques de Satanás y de sus huestes, el apóstol Pablo se convirtió en ejemplo de guerrero, enfrentando las fortalezas del diablo como ocurrió con Éfeso.

Recuerde que esta ciudad de Asia albergaba un templo de Artemisa, conocida también como Diana, quien representaba una de las principales diosas de los griegos. La tradición prevaleciente entre los efesios, es que la imagen había caído del cielo. El lugar donde le rendían adoración estaba construido en mármol escogido, del que se vendían millares de réplicas, porque los seguidores consideraban que "no se podía hacer menos para la diosa de la luna, divinidad de los campos, de los bosques y del clima".

La presencia de un hombre o una mujer consagrados a Dios, siempre despertará temor en el mundo espiritual de maldad, y la reacción no se hará esperar. "Por aquel tiempo, y a causa del nuevo camino, hubo en Éfeso un gran alboroto provocado por un platero llamado Demetrio. Este hombre fabricaba figuritas de plata que representaban el templo de la diosa Artemisa, con lo que proporcionaba buenas ganancias a los que trabajaban con él. Reunió, pues, a estos y a otros que trabajaban en oficios semejantes y les dijo: "Compañeros, todos sabéis que nuestro bienestar depende de este oficio.  Pero, como podéis ver y oír, ese tal Pablo anda por ahí diciendo que los dioses fabricados por los hombres no son dioses, y ha convencido a mucha gente, no solamente aquí en Éfeso sino en casi toda la provincia de Asia." (Hechos 19:23-26, versión Dios habla hoy) El argumento de Demetrio tenía otro componente: evitar que la diosa Artemisa o Diana, perdiera "…su prestigio, y entonces será despreciada la grandeza de esta diosa que se adora en toda la provincia de Asia y en el mundo entero." (Versículo 27).

Satanás y sus huestes no estaban dispuestos a permitir que una fortaleza sobre la que tenían mucho arraigo, fuera conmovida por las fuerzas del bien. E hicieron despliegue de su influencia, utilizando instrumentos humanos para defender a Diana, la deidad de engaño. Así como Dios se mueve a través de sus siervos, Satanás también tiene ministros.

Sin embargo triunfó el poder de Dios. El registro bíblico e histórico señala que en Éfeso no solamente se predicó el Evangelio sino que se estableció un grupo sólido de cristianos que siguieron batallando en la dimensión física y espiritual.

Un hombre, sin mayor ostentación, simplemente con la firme decisión de caminar en consagración delante de Dios, hizo temblar los cimientos de Éfeso, una fortaleza del diablo.

Pregúntese dos cosas. La primera, ¿cómo lo conocen a usted en el mundo espiritual de maldad: como un cristiano comprometido o como alguien que sólo dice ser cristiano pero no obra en consonancia con lo que profesa?, y la segunda: ¿qué está haciendo en su país, ciudad o sector para sacar a Satanás y sus huestes, recobrando el territorio que él se tomó hace tiempo?

Recuerde: un hombre o una mujer que se mueven en la consagración de Dios, pueden hacer temblar los cimientos de una fortaleza de maldad.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme:

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Ó si lo prefiere, puede llamarme al (0057)317-4913705.

Ps. Fernando Alexis Jiménez.

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