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Ministerio de Evangelismo y Misiones Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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© Manual "Camino a la Libertad en Cristo"
- Capítulo 01 -
Tomando conciencia del problema
1.- Testimonios de Vida
"Tengo 63 años. Soy padre de dos hijos y tengo cuatro nietos. Si me pregunta, soy feliz. Pero ahora, no antes. ¿La razón? Estaba en las drogas. Estuve atado a ese vicio desde los 17 años. Haga cuentas. Perdí 46 años de mi vida. Lo lamento, pero a la vez me siento contento porque logré salir de ese maldito vicio. Y descubro que, gracias al Señor Jesús, tengo una nueva oportunidad. No todo es malo. Me duele eso sí, el daño que causé a mi esposa y a mis hijos. Sólo Dios sabe las lágrimas que ellos derramaron por mí. Muchas veces me pasaba días enteros consumiendo drogas, desde marihuana hasta bazuco. En algunas ocasiones, cuando tenía dinero, aspiraba cocaína.
Llegue a niveles terribles. Vendía todas las cositas de la casa. Un día comencé ofreciendo por unos pocos pesos, la licuadora; después la olla a presión y por último, cuando me encontraba desesperado porque no tenía dinero para drogarme, salí una tarde con el televisor. Lo desconecté delante de mi mujer y los chicos, les dije "Ya regreso", y aparecí una semana después, sucio, con barba espesa, desecho. Y sin televisor.
Los amigos me recomendaban toda suerte de tratamientos que iban, desde chiclets para dejar el hábito, hasta pócimas elaboradas con yerbas de la región. Nada resultaba. Siempre terminaba consumiendo lo que para mí era vida: drogas. Era como si estuviera amarrado con gruesas cadenas. Al principio me desesperaba, luego me resigné.
Estuve varias veces en Centros de Rehabilitación. Acá en Santiago de Cali y Dagua hay unos muy buenos. Pero no terminaba el programa. Me retiraba un mes después, cuando me había repuesto físicamente y mi familia creía el cuento de que ahora sí estaba dispuesto a cambiar.
La batalla final la libré hace poco. Fue cuando tomé conciencia de que no tenía sentido morir en un estado tan lamentable. Ingresé a un programa de resocialización. Me hablaron de Jesucristo y de la forma cómo Él podría liberarme porque—por su muerte—llevó nuestras culpas, enfermedades y ataduras (Isaías 53:4, 5, 12; 2 Corintios 8; 9; 9:8) Al principio creí que no podría vencer este vicio, pero descubrí que podía hacerlo, si me fortalecía en oración. Era más fácil vencer la tentación.
Cierta noche me escapé del campamento, aprovechando que todos dormían, y me fui a un lugar de consumo cercano. Cuando me pasaron una dosis, la tuve entre mis dedos—casi sorprendido—y terminé arrojándola a la acera. En ese momento descubrí que era libre. Ahora, gracias al Señor Jesucristo, tengo una nueva oportunidad... y créame, no pienso desaprovecharla. Oro a Dios que recupere el amor de mi familia, y se que Él hará posible que cumpla mi anhelo".
2.- Aprendamos de las Drogas
Sin duda el interrogante que asalta a la mayoría de las personas inmersas en la farmacodependencia, es ¿En qué lío me metí? ¿Qué son estas sustancias que consumo? ¿Cuál es más peligrosa? Incluso hay quienes niegan que la situación en que se encuentran sea un problema y argumentan que "pueden salir del laberinto en cualquier momento".
Sin embargo no es así. La drogadicción es como una espiral sin fondo, en la cual quienes caen, siempre estarán llegando a niveles bajos y lo más probable es que alcancen un estado de degradación insospechada.
He podido ver reducidos a condiciones lamentables, a hombres y mujeres con una carrera promisoria, un estrato social privilegiado y amistades de buena condición. No obstante, desafiando toda lógica y prudencia, experimentaron con alguna sustancia psicoactiva, bien por curiosidad o inducidos por terceras personas. Los resultados fueron desastrosos.
Pero la pregunta acerca de ¿qué son las drogas? También se la formulan los familiares e incluso el círculo de personas más cercanas al adicto.
Por esa razón es importante investigar y documentarnos. De esa manera se facilita el proceso de rehabilitación como también las relaciones de los padres con sus hijos, de los hermanos y cónyuges, en caso de que el afectado sea un componente de la pareja.
2.1.- Clasificación de las Drogas
En su conjunto, las drogas se clasifican en legales e ilegales. Las legales son comunes en nuestra sociedad: el alcohol, el tabaco, los fármacos con prescripción médica, disolventes de uso doméstico o industrial que algunos adictos inhalan hasta perder la noción del tiempo y la razón, y las demás son las que caracterizamos como ilegales.
Ahora dentro de esas dos grandes clasificaciones, hay unas sub clasificaciones de las sustancias adictivas de acuerdo con su estructura y propiedad química y los efectos que producen en el Sistema Nervioso Central. De acuerdo con su efecto se puede decir que tienen un poder Estimulante o Depresor.
2.2.- Otras clasificaciones
Otros de quienes estudian el fenómeno de las drogas, incluyen aparte de la anterior clasificación los Alucinógenos y los Canabinoles, es decir que contienen Canabinol, sustancia que proviene de la marihuana. Consumidas en dosis altas, producen alucinaciones.
Por último, en una categorización mucho más amplia se incorporan las Drogas de diseño, que son composiciones sintéticas producidas en laboratorio. Entre ellas cabe mencionar el Éxtasis y el ICE.
3.- Libres por el Poder de Jesucristo: "Nacidos de Nuevo"
Si tenemos el decidido propósito de ser libres por el poder de Jesucristo, debemos dar los primeros pasos comprendiendo que, al recibirlo como Salvador, hemos nacido de nuevo.
3.1.- Objetivos
- Que al término de la Lección el participante tome conciencia de la importancia que tiene "Nacer de Nuevo"
- Que al término de la Lección el participante prepare su corazón para el proceso de cambio que ha iniciado.
3.2.- Encuentro con Jesucristo
El proceso de transformación personal, crecimiento y libertad de toda atadura a las drogas, hábitos dañinos y comportamientos lesivos para nosotros y los demás, comienza cuando tenemos un encuentro personal con el Señor Jesús.
Se trata de una experiencia única e inolvidable. Es el paso inicial a una vida abundante. Es la decisión radical de romper con todo el mundo hostil o de adicción que nos ha causado daño, para emprender el ascenso a la victoria en Jesús el Señor. En otras palabras es abrirle nuestro corazón para que reine.
A continuación le invito para que hagamos una lectura del encuentro que tuvo Nicodemo, un hombre principal entre los judíos, con el Señor Jesús. El relato se encuentra en el Evangelio de Juan, capítulo 3, versículos del 1 al 13.
Nicodemo reconoció en Jesús a un enviado de Dios
Es fundamental que renunciemos a todo prejuicio que tengamos hacia la vida evangélica si queremos ser libres de toda atadura, y comenzar desde hoy una nueva vida. Nicodemo reconoció en Jesús a un enviado de Dios. ¿Ha reconocido en su vida la existencia de Dios y la obra transformadora que puede realizar Su Hijo Jesús? (Lea los versículos 1 y 2. Medite en el texto. Y a continuación escriba la respuesta a los anteriores interrogantes)
Debemos nacer de nuevo
Es fundamental que nazcamos de nuevo como paso para experimentar la liberación de toda atadura o adicción. El nacimiento se produce cuando recibimos al Señor Jesús como único y suficiente Salvador. ¿Ya aceptó a Jesucristo en su corazón? (Lea el versículo 3, medite en el texto. y a continuación responda por escrito el interrogante)
No podemos confiar en nuestro proceso sino en el de Dios
Con frecuencia hayamos a quienes consideran que, a su manera, pueden cambiar y ser libres de las ataduras o las adiciones. Pero no es así. La religiosidad o la llamada fuerza de voluntad, por sí solas, no contribuyen a ser libres. Nicodemo confiaba en sus propias fuerzas y conocimiento de la religión, y estaba equivocado (Lea los versículos 4 al 8). ¿Acaso está confiando en que usted puede hacerlo todo solo, sin ayuda de Dios? (Lea Romanos 8:5-9, 13-16; Efesios 2:1-5; Efesios 417-24. Medite en el texto. Después conteste por escrito la pregunta).
El hombre nacido de nuevo, abandona el pecado
Es algo sorprendente y real: quien ha nacido de nuevo, no solamente abandona la práctica del pecado sino que –por medio del Espíritu Santo—busca la unción del Señor. ¿Está dispuesto a abandonar la práctica del pecado? (Lea Lucas 19:8-10; Gálatas 5:24. Medite en el texto. Después conteste por escrito la pregunta.)
Siempre hay una nueva oportunidad
No podemos desconocer que usted y yo, al recibir al Señor Jesús como único y suficiente Salvador, tenemos una nueva oportunidad de vida. Por medio del Hijo amado, el Señor cambia la vida de aquellos a quienes llama, y usted es uno de quienes ha sido llamado. ¿Está dispuesto a aceptar la nueva oportunidad que Dios le ofrece en Jesús? ¿Es consciente de lo que Dios ha hecho en su vid? (Lea los versículos 4 al 8. Complemente con los textos 1 Corintios 6:9-11; Gálatas 5:19-21, 24. Medite en los textos y responda las anteriores preguntas)
Renuncie a todo prejuicio para ser libre
Algo interesante que pone en evidencia el diálogo que sostuvo Nicodemo en su encuentro con el Señor Jesús, es que posiblemente arrastramos muchos prejuicios y no creemos que pueda ser posible el cambio. Por esa razón debemos renunciar a las ideas erradas y depositar toda nuestra confianza en Dios, quien hizo la obra a través del Señor Jesús. (Lea los versículos del 9 al 13. Medite en el texto).
Procure leer un capítulo diario en la Biblia y aplique el mensaje a su vida.
© Fernando Alexis Jiménez.
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