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Ministerio de Evangelismo y Misiones Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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© Manual "Camino a la Libertad en Cristo"
1.- Testimonio de Vida
"¿Mis grandes vicios? Dos. Pero muy fuertes. El primero, la cocaína. Perico, como decimos en Colombia. Estuve más de dos años en ese mundo. El segundo, el juego. Cuando comenzaba a jugar, bien fuera cartas o dados, no podía parar. Era como si una fuerza interior me obligara a apostarlo todo. Llegué a perder hasta mi reloj, recuerdo de mi madre cuando me gradué de la secundaria.
¿Y cómo llegué a las drogas? Mire, a diferencia de los demás que son inducidos por sus amistades, yo lo hice por curiosidad. Nadie me ofreció. Fui yo quien hice el contacto. Con un mensajero de la empresa. Sabía que era consumidor y un jueves le pedí que me trajera algo. A propósito, me pareció muy caro, pero lo hice. Él mismo me explicó cómo consumir la coca.
Para esa época no estaba casado. Así es que mi adicción no hacía un hueco significativo. Los días que más consumía eran los sábados, cuando me iba a jugar en un casino céntrico, muy cerca del lugar donde trabajaba.
Pero llegó el día que me enamoré. Siempre digo que perdidamente porque sin llevar seis meses de novios, ya estaba pensando en casarme. Laura aceptó. Y tampoco dejamos transcurrir mucho tiempo antes que viniera nuestra primera hija: Laura, como su madre. Después concebiríamos un varoncito Fue una época maravillosa.
Allí fue cuando comenzaron los problemas porque no podía parar con mis vicios. Muchas veces gasté hasta el último peso de mi salario. No me quedaba nada en los bolsillos, y debía prestar dinero con el fin de cubrir los gastos de mi familia.
¿Qué me llevó a entrar a un programa de rehabilitación? El hecho de que mi esposa me abandonó. Se fue donde mi suegra. Se llevó consigo a nuestros hijos.
Llegué al apartamento y encontré todo vacío. Sacó su ropa, las pertenencias de matrimonio, todo. Fui a buscarla y me enfrentó. Dijo que no quería seguir más a mi lado. Casi enloquezco. Finalmente me rendí. Decidí que tenía que cambiar. Inicié un programa en un centro de terapia médica, pero no me ayudó mucho. Luego entré a este centro cristiano de rehabilitación. Me ha ido bien. En tres meses termino mi primera fase. ¿Y mi esposa? Hemos comenzado a dialogar de nuevo. No ha prometido que regresará a mi lado, pero estoy seguro que será así. Además, Dios me está ayudando en el proceso y estoy convencido de que todo saldrá bien."
Jesús Antonio R.
2.- Aprendamos de las drogas: Los opiáceos (narcóticos) de origen sintético
En laboratorio se producen muchas drogas que además de adictivas, terminan por ser altamente perjudiciales al consumidor. Incluso, hay sitios ilegales de procesamiento en los que procesan estas sustancias a partir de medicamentos que se consiguen legalmente en el mercado.
Entre los narcóticos que podemos mencionar, se encuentran la Codeína, el Nuvain, el Darvón, Temgesic, el Demerol y el Fentanil.
Los Narcóticos generan adormecimiento y se utilizan principalmente para aliviar el dolor. Como hemos visto circulan en muchos casos legalmente. Esencialmente por sus propiedades analgésicas. Su origen es la Goma de Opio (Papaver Somniferum) al igual que del jugo que se extrae de los bulbos de la amapola.
Debido a que entran rápidamente en contacto directo con el cerebro, los opiáceos son las drogas con mayor poder adictivo. Al ingerirlos suprimen el hambre, propician estados de desnutrición, dan lugar a estados de apatía frente a la vida, deterioran la capacidad del pensamiento y están asociados a problemas en el entorno en el que se desenvuelve el individuo.
La persona que consume estas sustancias sintéticas fácilmente evidencia su adicción por cambios que muchas veces resultan severos. Tenga presente siempre que las drogas afectan directamente el Sistema Nervioso Central.
3.- Libres por el poder de Jesucristo: Congregándonos como hermanos en la fe de Jesucristo
Usted y yo formamos parte de la Iglesia universal de Jesucristo. Nuestra membresía la obtuvimos desde el momento en que aceptamos al amado Hijo de Dios como único y suficiente Salvador. Nuestros pecados fueron perdonamos, nos reconciliamos con el Padre y comenzamos a formar parte de Su pueblo escogido.
3.1.- Objetivos
- Que al terminar la Lección los concurrentes comprendan que ahora, gracias al sacrificio del Señor Jesús en la cruz, entraron a formar parte del pueblo elegido.
- Que al terminar la Lección los concurrentes comprendan que ahora forman parte de la Iglesia donde quiera que se invoque el nombre de Jesucristo, Señor y Salvador nuestro.
3.2.- Comprendiendo el significado de Iglesia
Ahora que estás en los caminos del Señor Jesús, quien gracias a Su obra en la cruz te rescató y liberó de cualquier atadura, es importante que comprendas lo que significa la Iglesia. Podemos definirlo de manera sencilla como el conjunto de creyentes en Cristo, llamados a dejar su vieja vida de mundanalidad con el fin de caminar en santidad delante de dios (Ver. Hechos 2:47)
La Palabra de Dios nos enseña que para formar parte de la Iglesia es importante que hayamos recibido a Jesús como Salvador, aceptando en nuestro corazón la obra redentora que hizo en el Calvario. No hay distingo de personas, todos podemos entrar a formar parte de Su pueblo (Ver 1 Corintios 12:13; Hechos 17:24; 1 Corintios 6.19) La Iglesia no es una estructura física como un templo; la Iglesia somos usted y yo. Dios mismo habita en nuestro ser.
Pregúntese por un instante si ha llegado a comprender la grandeza de formar parte de ese pueblo escogido por Dios, que somos los creyentes en Jesucristo. Escriba qué significaba para usted el término "Iglesia".
¿Cómo podríamos describir la Iglesia?
Es importante que al hablar de Iglesia la asociemos con un cuerpo, en el cual hay muchos miembros—entre ellos usted y yo—que somos muy importantes delante de Dios.
En primera instancia debemos comprender que la Iglesia es un cuerpo. Nuestro amado Señor Jesucristo es la cabeza y además de autoridad, gobierna sobre ella (Efesios 1:22, 23)
El principal fundamento de la Iglesia es Cristo. Él es el cimiento. Sobre Él y para Él somos edificados (1 Corintios 3:11)
Comparamos la Iglesia como un Matrimonio entre los creyentes y Cristo Jesús. Él es el Esposo y nosotros, usted y yo que formamos parte de la Iglesia, somos la Esposa (Apocalipsis 19:7)
La Iglesia es la gran familia de Dios, como podemos aprender al hacer una lectura de Efesios 2:18, 19 y Gálatas 6.10)
Tras leer estos textos le invitamos para que medite y describa cuál es para usted la mejor figura con la que podría describir lo que es la Iglesia y su relación con Cristo. Escriba en pocas palabras su definición.
La Iglesia local
Como hemos dicho, usted y yo pertenecemos a la Iglesia universal, pero físicamente nos reunimos en grupos relativamente pequeños en nuestras ciudades o municipios. Es lo que llamamos Iglesia local. En ella hay figuras de autoridad que dependiendo de la estructura denominacional, pueden ser pastores, obreros, líderes o diáconos.—Ver Mateo 18:20; Hebreos 10:25.
En esa congregación a la que asistimos, desempeñamos un papel muy importante. Dios no espera que simplemente nos limitemos a asistir el domingo o miércoles en la noche, sino que espera que ejercitemos los dones que nos ha dado por Su Espíritu Santo, como también que sirvamos al pueblo de los elegidos (Ver Efesios 4:7, 8; Romanos 12:6, 7; 1 Corintios 12:21; 1 Pedro 4:10, 11)
Medite en estos pasajes bíblicos y pregúntese, ¿qué ha hecho o está haciendo por servir al pueblo de Dios en la congregación a la que asiste?
¿Qué debemos hacer en la Iglesia?
Hemos visto que Dios espera que sirvamos al pueblo santo y que ejercitemos los dones del Espíritu Santo. Ahora, ¿qué beneficios trae congregarse? Son varios que podemos describir de la siguiente manera: compañerismo (Hechos 2:46); aprender la Palabra (2 Timoteo 3:16, 17); Recibir y aportar consejos con fundamento en la Biblia, conducentes a la sanidad interior (Jeremías 33:6); apoyo mutuo en oración (Efesios 6:18); recibir bendiciones espirituales (Filipenses 4:19); recibir bendiciones materiales (Proverbios 3:9, 10) y, participar de las reuniones de la congregación(Hechos 2:44-47)
Aun cuando a veces no lo queremos, debemos comprender y asumir que es necesario sujetarnos a nuestras autoridades en la Iglesia (Números 116-8; Hebreos 13:17)
Lea cuidadosamente los pasajes y describa de qué manera está siendo usted partícipe de la congregación.
© Fernando Alexis Jiménez.
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