Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

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© Manual "Oración Que Mueve Montañas"

-- Tercera Lección --
La Oración, clave para un avivamiento

¿Desea Dios ver un pueblo estático o avivado? Sin duda alguna lo que Dios espera es un pueblo avivado. El autor sagrado lo dejó claro cuando escribió su oración al Altísimo: "Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia" (Habacuc 3:2).

Descubrimos en las Escrituras que el mover de Dios es dinámico. Él espera que estemos permanentemente avivados, que haya fuego en nuestro ser, tocados por el poder del Espíritu Santo que no nos deja seguir inactivos sino que nos anima a seguir adelante y crecer.

Un ejemplo de los primeros cristianos

Cuando vamos a las Escrituras para descubrir cuál era el estilo de vida de los primeros cristianos, descubrimos que ellos experimentaban avivamiento por medio de la oración.

La Palabra dice al respecto que: "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos." (Hechos 1:14).

Observe que eran creyentes que estaban invadidos por el fuego de la presencia de Dios y clamaban al Señor porque deseban sentirlo en lo más íntimo de su ser.

¿Cómo comienza el avivamiento?

Si usted se está preguntando, ¿cómo comienza un avivamiento? Es menester responderle que con una actitud de humillación delante de Dios.

El texto clave lo encontramos en el Antiguo Testamento: "…si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra." (2 Crónicas 7:14).

La Palabra nos enseña que si hay una disposición de rendición al Señor, por parte nuestra, y lo hacemos en oración, Él escuchará. Debe mediar también un cambio de actitud y comportamiento, dejando de lado aquello que ofende al Creador; como consecuencia Él escuchará la oración y producirá una transformación en la tierra desde la cual se está produciendo el clamor.

En el libro de Daniel capítulo 9 y en Hechos 2 podemos leer acerca de avivamientos que se produjeron y que generaron gran impacto en el momento histórico en que tuvieron lugar.

Fueron avivamientos que comenzaron en oración y en los cuales se vio involucrado un mover sin precedentes del Espíritu Santo.

¿Quiénes los condujeron? Hombre y mujeres llenos del Espíritu Santo, que querían mucho más acerca de Dios. Manifestaban una dependencia absoluta de Dios y perseveraban a pesar de la oposición.

¿Es posible un avivamiento?

En nuestros tiempos es posible un avivamiento. Quizá usted lo desea para su congregación o para su propia vida. Comience ahora. El proceso inicia en oración, tal como lo leemos en la Palabra: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces." (Jeremías 33:3).

No cese de clamar porque el avivamiento, que no es otra cosa que un mover del Espíritu Santo, las almas se despiertan, se avivan, se salvan, arden en el fuego del Espíritu Santo.

No olvide que Dios escucha la oración, la responde y libra y protege por medio del clamor nuestro. Además, se derriban los muros y se rompen las cadenas.

¿Qué impide el avivamiento?

En primera instancia un avivamiento no se producirá si no hay oración de por medio. Pero además, impiden el que se experimente ese glorioso estado, situaciones como el temor, el conformismo, la incredulidad y la dureza de corazón.

Si son erradicadas tales actitudes de nuestra vida y de las de aquellos que están clamando, es evidente se el avivamiento se producirá para traer transformación allí donde usted se desenvuelve.

Fernando Alexis Jiménez.

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