Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

 Regresar                                                                                                                                             

©Copyright 2004-2007 Por Fernando Alexis Jiménez. Todos los derechos reservados.
               Permiso concedido solo para uso interno de su Iglesia, Ministerio o personal          ____

© Manual "Oración Que Mueve Montañas"

-- Cuarta Lección --
Dios sí responde a las oraciones

La oración libera poder de Dios. ¿La razón? Cuando oramos a Dios:

1.- Demostramos confianza en Su amor.

2.- Demostramos confianza en Su misericordia.

3.- Demostramos confianza en Su poder.

Uno de los textos que pone de manifiesto estos tres elementos, lo hallamos en el siguiente pasaje: "Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario." (Salmo 63:1, 2).

El autor sagrado reconoce la grandeza y soberanía de Dios y a renglón seguido pone de manifiesto una decisión personal de buscar al Señor en oración desde las primeras horas del día. Lo hacía bajo el convencimiento de que cuando se clama delante de Aquél que todo lo puede, se producen respuestas.

Pero hay algo más, como nos puede ocurrir con frecuencia o no, el salmista admite en su vida la existencia de períodos de dificultad en los cuales, antes que recurrir al mundo, debemos dirigirnos a Dios.

En momentos así, no debemos dejarnos embargar por la desesperación sino dirigirnos a Aquél que puede librarnos de las consecuencias que desencadenan los problemas.

Observe cuidadosamente que el autor reconoce que si clama verá "tu poder y tu gloria" refiriéndose a la respuesta de Dios.

Vidas transformadas

Hay personas que han sido transformadas y experimentan un proceso de crecimiento interno y externo, fruto de la oración. Es así porque cuando doblamos rodilla en oración, es al Padre—al Creador del Universo—a quien nos dirigimos y Él se manifiesta en respuesta a nuestras peticiones.

Él es como el alfarero que nos va modelando conforme a Su voluntad. De ahí que la oración tenga también otras consecuencias y es que nos abrimos para que Dios trate con nuestra existencia, a través de nuestros tiempos de oración.

¿Qué se requiere para que Dios responda las oraciones?

Seguramente usted se está preguntando, "¿Qué se requiere para que Dios responda las oraciones?". La respuesta la encontramos en varios textos de las Escrituras:

1.- Creer en la existencia de Dios

Las Escrituras anotan que es de suma importancia tener un firme convencimiento sobre la existencia y poder del Supremo Hacedor: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan." (Hebreos 11:6).

Hay quienes pretenden que nuestro amado Padre responda a las oraciones pero su fe es superficial. En tales circunstancias no podemos esperar respuestas. Creer en Dios es esencial y la respuesta llegará.

2.- Creer en aquello por lo que clamamos

La definición universalmente conocida acerca de la fe, es la siguiente:

"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11:1).

Observe que un segundo principio sencillo es la "convicción". ¿Convicción de qué? De que ocurrirá aquello por lo que estamos clamando. Es caminar con la tranquilidad de que aquello que necesitamos, será atendido en el tiempo oportuno de Dios.

3.- Creer que no quedaremos avergonzados

Un tercer elemento que debemos tener en cuenta en procura de que las oraciones sean respondidas, es el convencimiento de que si clamamos al Señor, no quedaremos avergonzados: "Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado." (Romanos 10:11).

Observe que al creer, recibiremos aquello que hayamos pedido: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis." (Mateo 21:22).

El Dios de poder y de gloria en el que hemos creído, espera que depositemos toda nuestra confianza en Él. Y esa confianza la expresamos cuando oramos.

Fernando Alexis Jiménez.

.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

|Ir arriba | Regresar |

Auspiciado por Ministerio Evangelístico Cibernético Adorador.com http://www.adorador.com