Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

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© Manual "Oración Que Mueve Montañas"

-- Sexta Lección --
De las palabras a la acción

Cuando oramos, entramos directamente en la presencia de Dios. Es uno de los grandes privilegios de los que participamos los cristianos. Sin pedir audiencia, el Creador del Universo nos atiende: escucha nuestro clamor y nos responde.

Es una relación que se establece conforme vamos adentrándonos en Él. No es algo que se constituye de buenas a primeras sino con el paso de los días. Permítame decirlo: es un proceso.

No conozco la primera persona que pase tiempo en oración, que me pueda asegurar que lo hizo en un abrir un cerrar de ojos. Absolutamente no. Fue el producto de un enamoramiento del Supremo Hacedor.

Quienes obtienen resultados son aquellos que han perseverado delante del Padre en oración. Lo hacen antes que depositar su confianza en el hombre.

La oración es acción

Perseverar es una palabra clave. En la Biblia leemos que "refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar" (Lucas 18:1). El amado Maestro dejó sentado el hecho de que es necesario persistir. Las oraciones llegan como incienso de olor fragante delante del Señor (Apocalipsis 5:8).

No obstante, también resulta clave pasar de las palabras a los hechos. Es evidente cuando encontramos al Señor Jesús en la escena cuando sana a un ciego. Él le dijo "Ve y lávate" (Juan 9:7).

El invidente bien pudo pensarlo con detenimiento: "¿Acaso ser untado de lodo me sanará?". Sin embargo pasó de las palabras a los hechos, cuando fue hasta el estanque.

Es necesario que al clamar al Señor, lo hagamos con el convencimiento de que ocurrirá aquello que estamos pidiendo (Hebreos 11:1). Sobre esa base, no dudar en lo más mínimo el actuar, creyendo, sin que el escepticismo de quienes nos rodean, llegue a afectarnos.

Si usted y yo estamos moviéndonos en la línea de pasar de las palabras a los hechos, ponemos en práctica aquella recomendación del apóstol Pablo cuando dice: "Orad sin cesar" (1 Tesalonicenses 5:17).

Impedimento para ver la respuesta de Dios

Con frecuencia recibo comunicaciones de todos los países en las que me preguntan por qué no encuentran eco sus oraciones. Siempre debo referirles que Dios tiene su propio tiempo para responder.

Sumo a esto el hecho de que a las personas las embarga la duda, que es uno de los peligrosos enemigos que enfrenta todo creyente. La duda nos lleva a pensar que aquello por lo que estamos clamando, no tendrá respuesta del Creador.

Por el contrario, cuando imprimimos acción a la fe, es como si el Señor Jesús nos tomara de su mano y nos acompañara paso a paso en el sendero de los milagros.

Pasar de las palabras a los hechos implica:

1.- Prontitud en venir a Dios en procura de aquello que estamos pidiendo.

2.- Reconocer que en nuestras fuerzas no podemos lograr un milagro.

3.- Desarrollar los ojos de la fe y declarar las cosas que no son como si fueran (Romanos 4:17).

4.- Certeza de que Dios responderá a nuestras oraciones, tal como lo leemos en la Palabra de Dios (Marcos 7:27).

Por supuesto, siempre encontrará a su alrededor a quienes le digan que ya no habrá respuesta a la petición que eleva en oración. Es el tipo de personas que siempre están prestas a salir al paso para desanimarlos.

Pese a ello, usted está llamado a seguir adelante, viendo con los ojos de la fe y llamando lo que no es, como si fuera. Eso es pasar de las palabras a la acción.

¡Tenga la convicción de que Dios responderá!

 ©  Fernando Alexis Jiménez.

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