|
Ministerio de Evangelismo y Misiones Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
©Copyright 2004-2009 Por Fernando Alexis Jiménez. Todos los derechos reservados.
Permiso concedido solo para uso interno de su Iglesia, Ministerio o personal
____
© Manual "Oración Que Mueve Montañas"
Con frecuencia recibo preguntas desde diferentes países de personas que me preguntan: ¿A quién escucha Dios? Dado que coincide con el tiempo en el que estamos preparando el Manual de Oración, considero oportuno el asunto, haciendo notar que son escuchados:
1.- A aquellos que han nacido espiritualmente de nuevo
Un paso elemental es haber recibido al Señor Jesucristo como único y suficiente Salvador. Sobre el particular la Biblia dice: "...más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hijos de Dios" (Juan 1:12).
Los que son nacidos de nuevo pueden tener la certeza de que sus oraciones serán escuchadas. Ahora bien, eso no significa que los que no han nacido de nuevo serán desatendidos. Dios es misericordioso y puede oírlos.
Las respuestas del Creador a los clamores de sus hijos se producen conforme a Su voluntad. No hace nada que no nos convenga o que vaya a traer confusión.
Ahora bien, es necesario recabar en el hecho de que el Señor está presto a atender las oraciones de sus hijos, y además, que comunicarnos con Él nos resulta fácil, sin que medie ningún inconveniente para que lo hagamos.
2.- A aquellos que tienen fe
Alrededor del tema de la oración es necesario que observemos que la fe es su centro principal. Determina que nos aprestamos a ver materializado, en milagros, aquello que se considera humanamente imposible.
La falta de fe puede convertirse en piedra de tropiezo, la cual aprovecha Satanás para minar nuestra vida espiritual.
Por esa razón y conforme lo dice la Biblia, cuando oremos, debemos estar asistidos por la convicción de que—aquello por lo que clamamos--, ocurrirá. "Y todo lo que pidiereis en oración creyendo, lo recibiréis" (Mateo 21:22).
Un poco más adelante leemos en las Escrituras lo siguiente: "Sin fe es imposible agradar a Dios"(Hebreos 11:6).
Es común encontrar personas que perdieron la oportunidad de beneficiarse con un milagro, simplemente porque anidaron interrogantes en su corazón respecto a si ocurriría un hecho prodigioso en sus existencias. El capítulo 11 del libro de Hebreos, versículo 7, dice que quien duda, no recibirá nada.
3.- A aquellos que confiesan sus pecados
Cuando vamos al Padre en oración, es importante que lo hagamos limpios de toda trasgresión. Si hay en nosotros algo que—sabemos—no agrada ni glorifica al Señor, debemos decírselo.
Al respecto la Biblia dice: "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestras pecados y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).
Sobre esta base entendemos que, cuando reconocemos que hemos pecado, Él nos perdona.
4.- A aquellos que esperan a Dios
Recordemos que el Señor tiene su propio tiempo para actuar y por esa razón, quien se acerca a Dios en oración, debe esperar en Él en procura de que haga su voluntad. Él nos responde como conviene (Salmo 37:7).
5.- A aquellos que alaban al Señor
Cuando vamos al Señor en oración, es importante que reconozcamos Su grande y el poder ilimitado que le asiste para concretar en hechos concretos, aquello por lo que estamos clamando.
En las Escrituras leemos: "Alaben la misericordia de Jehová y sus maravillas para con los hijos de los hombres" (Salmo 107:8). También leemos que al orar, admitimos la grandeza del Supremo hacedor: "El que sacrifica alabanza me honrará" (Salmo 50:23).
Con nuestras palabras, manifestamos dependencia absoluta en todo cuanto Él hace.
¡Usted puede ser escuchado por Aquél que todo lo puede! Hágalo ahora. Hoy es el día...
Fernando Alexis Jiménez.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Auspiciado por Ministerio Evangelístico Cibernético Adorador.com http://www.adorador.com