Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

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© Manual "Oración Que Mueve Montañas"

-- Octava Lección --
Los elementos de la oración

Cuando hablamos de la oración nos referimos al conjunto de expresiones con las cuales nos dirigimos a nuestro amado Dios y Padre. Es lo que nace de lo más profundo de nuestro corazón.

Erramos cuando pretendemos creer que la oración es como una fórmula mágica en la que bastan unos cuantos ingredientes para completar la pócima. En absoluto. Ahora bien, con el propósito de facilitar la comprensión del proceso de estar en la presencia de Dios, describiremos a continuación los elementos que rodean la oración:

1.- Alabar a Dios

Al entrar en la presencia de Dios, nos ponemos en contacto con Aquél que creó el vasto universo. Por esa razón merece ser exaltado, como escribe el salmista: "Alaben la misericordia de Jehová y sus maravillas para con los hijos de los hombres"(Salmo 107:8).

Lo alabamos porque merece ser reconocido por sus hechos en los cielos y la tierra. Él siempre ha estado presto a responder nuestras oraciones. Alabarlo, al comenzar el diálogo con Él, es lo único que podemos hacer.

Cuando le alabamos, manifestamos nuestro agradecimiento por todos los beneficios, pasados y presentes. Hacerlo, honra al Supremo Hacedor: "El que sacrifica alabanza me honrará"(Salmo 50:23).

2.- Adorar a Dios

¿A qué nos referimos con la adoración? Al acto de tributar honor a nuestro amado Dios. Es reverenciarlo con sumo honor y respeto, tributarle el culto debido.

El apóstol Pablo lo describió así: "Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos de los siglos"(Romanos 11:36).

Al adorarlo, fijamos solo en Él nuestra mirada, dejando a un lado la preocupación humana de pensar en nosotros únicamente.

3.- Intercesión ante Dios

Al hacer alusión a la intercesión, estamos refiriéndonos al acto por el cual nos ponemos en la brecha a favor de alguien. Suplicar es pedir a Dios los deseos de nuestro corazón. La Palabra nos indica que el Espíritu Santo es quien nos ayuda, intercediendo por nosotros (Romanos 8:26).

4.- Acción de gracias

Dentro de la oración, la acción de gracias es el momento en que le expresamos gratitud a Dios, incluso por los milagros o respuestas que esperamos pero que de antemano, tenemos la certeza de que ocurrirán como respuesta a nuestro clamor.

El apóstol Pablo escribió: "Sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios, en toda oración y ruego con acción de gracias"(Colosenses 2:7; 4:24 y Filipenses 4:6).

El propio Señor Jesús era grato para con el Padre. En el momento de resucitar a Lázaro, oró así: "Padre, gracias te doy por haberme oído"(Juan 11:41).

A Dios debemos darle gracias por todas sus bendiciones. El momento más apropiado para hacerlo, es cuando estamos orando.

 ©  Fernando Alexis Jiménez.

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