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Ministerio de Evangelismo y Misiones Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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© Manual "Oración Que Mueve Montañas"
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Décimo Segunda Lección -
Las oraciones enfrentan oposición
Trasládese imaginariamente al lugar en el que, día y noche, observa a un hombre clamando. La habitación se encuentra alumbrada débilmente y –bien entrada la noche—el candil amenaza con apagarse.
Las horas transcurridas, inicialmente durante el día desarrollando su jornada, y en la noche, no son un obstáculo—pese a su cansancio físico—para seguir en clamor.
Sólo mucho tiempo después, aquél individuo recibe respuesta a sus oraciones. Usted se acerca para apreciarlo en medio de la semipenumbra y comprueba que se trata del profeta Daniel.
La historia la encontramos descrita en el capítulo 10 del libro de Daniel, versículos del 1 al 21. Le invito para que vaya con nosotros a la Biblia. Con fundamento en el pasaje descubriremos principios interesantes respecto a la oración y de qué manera enfrenta oposición en el mundo espiritual.
Oposiciones
En las Escrituras leemos un caso específico de oraciones que tuvieron una oposición directa de Satanás en la dimensión espiritual. Es lo que generalmente ocurre con nuestras las oraciones que dirigimos al Altísimo con el propósito cumplir su eterna y perfecta voluntad.
Inmediatamente las elevamos al trono de gracia, nuestro enemigo espiritual sale al paso para poner obstáculos, los cuales pueden provocar el que la respuesta experimente algún retraso. No obstante, el Padre celestial no solo nos oye, sino que nos responde.
Volvamos a la historia de Daniel. La Biblia revela que a los tres años de gobierno del rey Darío, de Persia, el profeta comenzó a clamar por conoce el mensaje que encerraba una visión que había recibido de parte del Supremo Hacedor (Versículo 1).
Inquieto por el asunto, estuvo en oración y ayuno por espacio de tres semanas, perseverando, sin desmayar (Versículos 2 y 3).
Él permaneció firme aun cuando pasaban los días y no hallaba respuesta a su requerimiento. Piense por un instante: ¿Le asiste la misma actitud perseverante que a Daniel? ¿Acaso es de aquellos que renuncian con facilidad a la petición que está haciendo delante del Creador? Observe cuidadosamente que la respuesta a sus oraciones se produjo veinticuatro días después (Versículo 4).
Un ángel se le apareció en una visión (Versículos 5 y 6). Aquello que le había inquietado, de pronto quedó al descubierto ante sus ojos. La experiencia fue tan intensa que el profeta se desvaneció y cayó bajo el poder de Dios (Versículo 9).
Secreto de una oración eficaz
¿Cuáles fueron los secretos que encerró la respuesta de Dios a la oración de Daniel? La Biblia nos presenta al menos dos características. La primera, porque se dispuso a entender las cosas de Dios; y la segunda, porque se humilló en ayuno.
Millares de personas no van ante el Señor en una actitud humilde para pedirle algo, sino con arrogante. No hay disposición en sus corazones. Quienes obran así no pueden esperar que su clamor alcance el grado de eficacia que esperan.
Los dos elementos especiales que rodearon la actitud de Daniel al orar, se vieron reflejados en una respuesta inmediata de Dios. No obstante el ángel relató que aunque traía la revelación, no pudo avanzar más allá del territorio de Persia (Versículo 13). La oposición fue total. Sólo después que logró superar el obstáculo espiritual, pudo venir a al presencia de Daniel (Versículo 14, Cf. 1).
El enviado de Dios informó que le era menester regresar a luchar contra el príncipe de Persia (Versículo 20). No era tarea fácil porque el príncipe de Grecia llegaría a participar de la batalla, generando oposición (Versículo 20). Se trataba de fuerzas desplegadas en el ámbito espiritual para desatar oposición a las oraciones de Daniel y la respuesta de Dios.
¿Qué hacer si no encontramos pronta respuesta a nuestras oraciones? La respuesta la hallamos en el pasaje que acabamos de analizar. Debemos asumir: primero, una actitud perseverante en el clamor, y segundo, una espera confiada en el tiempo de Dios.
Jamás podemos olvidar que para vencer la oposición de nuestro enemigo Satanás, debemos orar, tanto como lo hacemos para que la voluntad de Dios se cumpla en nuestras vidas y circunstancias.
© Fernando Alexis Jiménez.
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