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Ministerio de Evangelismo y Misiones Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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© Manual "Oración Que Mueve Montañas"
- Décimo Quinta Lección -
Batallamos en oración contra Satanás
A través de la televisión tuve oportunidad de apreciar la entrevista que le hicieron a un oficial militar peruano que había ingresado junto con sus hombres en territorio guerrillero. Desmantelaron un campamento. Los insurgentes se dieron a la huida.
--¿Cómo lo lograron?—interrogó el periodista.
--Con el convencimiento de que estamos librando una lucha constante, en la que lo importante es vencer...—le dijo el uniformado con un convencimiento que se reflejaba en sus palabras y hechos.
El apóstol Pedro advirtió a los creyentes del primer siglo y también a nosotros: "Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar." (1 Pedro 5:8. RVR 200) Aquí es importante anotar que Satanás está escrito en Griego como Antídikos. Se usa en el sentido de denotar que el "adversario" es un oponente en un juicio. Este podría ser el significado en Lucas 18:3 y 1 Pedro 5:8, aunque también cabría aplicarle el sentido genérico de "enemigo", "opositor".
Tome nota que no es alguien cualquiera sino un ser espiritual que se ha dado la tarea de crearnos problemas con un "odio enconado", el cual no está dispuesto a dar tregua a menos que lo resistamos en oración.
Identifiquemos al enemigo
Los cristianos debemos tener conciencia plena que estamos inmersos en una guerra constante y que el opositor, Satanás, pretende llevarnos a la aflicción, al fracaso o aislarnos, dejándonos a un lado del camino. Esto lo hace para que perdamos terreno en nuestro andar cristiano.
Una ilustración clara que utilizamos en el capítulo anterior, es la parábola que encontramos en Lucas 18:1-8. Si bien es cierto hay un juez (injusto y en abierta oposición a Dios), y una viuda, también hay un opositor. De otra manera ella no habría tenido que ir ante aquél magistrado para que le hiciera justicia.
Es una clara imagen de lo que significa nuestro atacante. Lo hace con saña, de manera permanente y utilizando todos los medios a mano. De un lago propicia circunstancias adversas, pero también enloda las relaciones interpersonales y busca sembrar en la mente de los creyentes pensamientos de derrota para que no prosigan adelante, tomados de la mano del Señor Jesús.
El maestro describió las características que rodean a nuestro adversario: "... Cuando habla mentira, habla de lo que él mismo es, porque es mentiroso y padre de mentira" (Juan 8:44 b. RVR 200)
Siempre tenga presente que Satanás despliega su ataque contra quienes profesamos fe en el Señor Jesús. Es necesario que tomemos conciencia de la presión que despliega, lo identifiquemos y vamos a la batalla. Sólo de esta manera alcanzaremos la victoria.
Una victoria asegurada
La Palabra de Dios nos enseña que en la cruz el amado Señor Jesús obtuvo la victoria sobre las huestes de maldad: "Y despojó a los principados y potestades, los exhibió en público, y triunfó sobre ellos en la cruz" (Colosenses 2:15. RVR 2000)
Tomando este preciosísimo pasaje como referencia, tenemos claro que es posible ir al trono de gracia de Dios por la sangre de Cristo que nos limpió de todo pecado y además, porque estamos protegidos por el Supremo Hacedor.
Armados de fe, podemos librar la batalla. Pero nuestras oraciones no deben ser rápidas y carentes de profundidad, carácter superficial que identifica la intercesión de muchos cristianos. Algunos de ellos buscan su beneficio propio, sin tener en cuenta la voluntad del Señor y menos, glorificarle.
El lugar que ocupa la oración en la vida del cristiano, pone de manifiesto su avance hacia la madurez espiritual.
En Cristo, clamando, tenemos asegurada la victoria en la guerra que tenemos con Satanás. Las asechanzas de nuestro enemigo no tendrán éxito, porque además de que tiene poderes limitados, contamos con la protección del Señor y nada podrá hacer en contra nuestra.
Es hora de que se levante del estado de letargo en que se encuentra, resignado a enfrentar situaciones difíciles, y se pare en la línea contra Satanás. Recuerde que tiene la victoria asegurada.
© Fernando Alexis Jiménez.
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