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Ministerio de Evangelismo y Misiones Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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© Manual "Oración Que Mueve Montañas"
Conclusión
Cuide su vida de oración
Gracias al sacrificio del Señor Jesús en la cruz, usted y yo fuimos limpiados de nuestros pecados y tenemos acceso a la presencia de Dios a través de la oración. Antes ni siquiera se podía pensar. En el sistema levítico era necesario un sacrificio de sangre, es decir de un animal, y que mediara la participación del sacerdote. Hoy día, gracias a la misericordia del Padre celestial, no es así --.Hebreos 10:19-22; Romanos 5:2; Efesios 2:18 y 3:12.
Humanamente no sabemos cómo orar y clamar. Buscando llenar este aparente vacío y en procura de tener eficacia en el proceso de clamor, hay quienes han socializado métodos que pretenden rendir resultados satisfactorios.
Sin embargo, por mucho esfuerzo humano que haya de por medio, sólo somos escuchados por nuestro amado Creador por su infinita misericordia y quien nos ayuda a hacer las oraciones como debiera es el propio Espíritu Santo--.Romanos 8:26, 27.
Satanás por su parte, dominado por el afán de estorbar nuestra vida espiritual, nos ataca en varias áreas con el fin de que no remos al Supremo Hacedor. Mencionaré sólo algunas de ellas:
1.- Satanás pone tropiezo en nuestra confianza en el Señor. Nos hace sentir indignos de ir la presencia de Dios.
2.- Satanás pone tropiezo en nuestro estado físico. Busca provocarnos cansancio, pereza e indisposición para orar.
3.- Satanás busca poner tropiezo al tiempo de oración, llevándonos a pensar que mañana o en otra ocasión podremos clamar. "Estoy muy agotado", dicen muchos.
4.- Satanás busca poner tropiezo a nuestra integridad moral. Nos hace sentir que no vale la pena ir a la presencia divina en oración porque nuestro estado moral es el más deplorable.
¿Le ha ocurrido algo así? Es hora de que se levante en victoria y reconozca que como hijo de Dios, redimido por la sangre de Cristo, tiene acceso libre al trono de gracia del Señor.
¡Es tiempo de orar!
Los cristianos, como soldados de Jesús, debemos ponernos en pie, firmes, dispuestos a librar la batalla contra Satanás y sus asechanzas. Y no hay mejor herramienta que la oración.
Recuerde que en esencia hay dos clases: la oración personal y la oración colectiva (Mateo 18:19, 20). En cualquiera de las dos variables debemos mantener comunicación con el Señor y rendirle a Él todas las áreas de nuestra existencia (Filipenses 4:6).
Cuando nos elevamos en a dimensión espiritual, al clamor, debemos poner en su presencia todo lo que necesitamos, sabiendo de antemano que Dios nos da mucho más de lo que necesitamos (Santiago 1:5, 6; 4:2, 3).
Tenga presente hoy y en todo momento que ¡Es tiempo de orar!
Concluimos las lecciones
Ocurre siempre que escribo las últimas líneas de una publicación: me asalta una profunda nostalgia. Es como si perdiera de vista a uno de mis hijos. La misma sensación que se tiene cuando vas al aeropuerto a despedir a un ser querido que parte a otro país y no saber cuándo lo volverás a ver.
Ustedes lo comprenderán. Esta material ahora no es mío ni de René Mondejar, mi editor en línea. Ahora es de ustedes, el pueblo de Dios. Nuestro sincero deseo es que se utilice conforme consideren oportuno, en la tarea de preparar a los creyentes para que avancen en el proceso de crecimiento personal y espiritual.
Nos aprestamos a preparar el segundo Manual sobre oración, porque considero que hasta el momento sólo hemos publicado lo básico. Debemos abordar elementos tan importantes como la guerra espiritual y cómo prepararnos.
Esperamos que nos hagan llegar sus inquietudes y sugerencias, en procura de que sigamos avanzando con esta tarea que motiva al Ministerio de Evangelismo y Misiones "Heraldos de la Palabra": predicar el evangelio transformador de Jesucristo...
© Fernando Alexis Jiménez.
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