Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

 Regresar                                                                                                                                             

©Copyright 2004-2008 Por Fernando Alexis Jiménez. Todos los derechos reservados.
               Permiso concedido solo para uso interno de su Iglesia, Ministerio o personal          ____

Oración y Milagros #123005.

No hay límites para que una enfermedad sane...

La biblioteca personal del ministro evangélico era muy variada. Tenía libros sobre historia, biología, teología y algo de filosofía. Mientras él hablaba, le llamó la atención un texto muy voluminoso. Era el Corán.

--¿Me estás prestando atención?—interrogó el pastor, con mirada inquisitiva.

--Por supuesto, pastor...—se defendió.

--Decía que tu enfermedad debe ser la voluntad del Señor y que no tiene sentido ir en contra de sus propósitos divinos. Creo que lo mejor es acostumbrarse y tomarse, a horas y como lo dice tu médico, las medicinas que te prescribió—dijo el hombre.

Salió de aquella oficina tan vacío como llegó. Había esperado, aunque fuera, una voz de aliento. No obstante eran palabras demoledoras, como una enorme avalancha nievo y lodo que se precipita sobre la casita solitaria junto a un lago. El paso es arrasador. No deja ningún asomo de esperanza.

Lo que leyó en las Escrituras era bien diferente. El Señor Jesús alentaba a sus seguidores y a quienes iban a Él, a creer que era posible el hecho de que obrara un milagro.

Ese convencimiento fue el que le llevó a clamar con fe, con desesperación, como aferrándose a la única tabla de salvación. Iba al culto, invariablemente, los martes y jueves, pero en el intermedio estaba completamente metido en oración, delante de la presencia de Dios.

Los exámenes que le realizaron un mes después comprobaron que los niveles de azúcar no estaban tan altos como la última vez. Al principio sintió desilusión porque esperaba una sanidad completa, pero persistió en clamor. Hasta que finalmente se produjo la comprobación de que estaba libre de la enorme atadura que representaba la diabetes. "Sencillamente no puedo creerlo porque la diabetes es incurable", le dijo el médico. "Ya ve usted, Dios sí lo hizo".

Con igual escepticismo se mostró el pastor cuando se enteró del asunto. Se atrevió a decir: "Hermano, creo que debería someterse a nuevos exámenes antes de dar el testimonio de sanidad al frente, desde el púlpito".

Con frecuencia publicamos en nuestro Portal Cristiano testimonios de personas que han sido sanadas o en cuya existencia se ha producido un milagro. No impuse manos ni tampoco las personas que me acompañan en la congregación. Es más, los mensajes de quienes experimentaron un hecho prodigioso, provenían de ciudades muy pero muy distantes de Santiago de Cali, en donde resido.

¿Qué pasó entonces? Que Dios se manifestó con un milagro. Nosotros simplemente respaldamos a esas personas en oración. Y el Señor se manifestó como ocurre cuando dos o tres personas se reúnen en su Nombre... Hay milagros, prodigios, liberaciones...

Infortunadamente en muchas iglesias enseñan que el tiempo de los milagros cesó con la época apostólica. ¡Tremendo error! Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos...

Para Jesús no hay fronteras

El mover de milagros también es para nuestro tiempo. En cierta ocasión, un hombre con una mano sin movimiento, totalmente paralizada desde hacía mucho tiempo, fue en su búsqueda a la sinagoga. ¡Era la oportunidad de encontrar sanidad! Había oído muchos testimonios y quería vivir la experiencia...

Jesús tenía claridad sobre su necesidad. "Pero él, que conocía sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca:--Levántate y ponte en medio. Él levantándole, se quedó en pie". (Lucas 6:8).

El Hijo de Dios no solo estaba al tanto de los anhelos del lisiado, sino también, de la mentalidad cuadriculada de los religiosos de la época. Aquellos que—como ocurre en nuestro tiempo—ponen fronteras a Dios y se empecinan en asegurar que no existen milagros.

Aquél incidente iba a marcar la vida del hombre pero igualmente pondría en evidencia el poder ilimitado de Aquél que todo lo puede.

Jesús quiere obrar en su vida

El Señor Jesús se preocupaba por el requerimiento de aquél hombre. Podía ofrecerle una respuesta a su necesidad y, bastó que apreciara en él un asomo de fe para colmar sus expectativas.

El Evangelio continúa diciendo que le dijo a los presentes: "Os preguntaré una cosa: ¿En sábado, es lícito hacer el bien o hacer el mal?, ¿Salvar la vida o quitarla? Y, mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Él lo hizo y su mano fue restaurada". (Lucas 6:9, 10).

Múltiples reacciones se produjeron entre los circundantes. Unos estaban molestos porque Jesús obraba una sanidad contraria a la disposición de "guardar el sábado", otros estaban sorprendidos y un tercer segmento de espectadores, no salían de su asombro y gozo por lo ocurrido.

También para usted

Desconozco qué información haya recibido respecto de los milagros. Tal vez lo han bombardeado con comentarios desalentadores o le dijeron que para ser sano debe ir donde un evangelista famoso.

Hoy quiero darle una respuesta: ver cumplido un prodigio en su vida física y espiritual no es difícil. Basta ir al Señor Jesucristo en oración. Nada impedirá que Él se manifieste poderosamente. La respuesta a sus oraciones vendrá en el tiempo oportuno de Dios. No se desanime. Simplemente clame.

Si desea que le ayudemos a interceder por ese milagro, no dude en escribirnos...

© Fernando Alexis Jiménez.

|Ir arriba | Regresar |

Auspiciado por Ministerio Evangelístico Cibernético Adorador.com http://www.adorador.com