Ministerio de Evangelismo y Misiones

Heraldos de la Palabra

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones,
y como posesión tuya los confines de la tierra"
Salmos 2:8

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Oración y Milagros #041506.

La religiosidad impide los milagros

La mano seca fue por muchos años un motivo de tristeza. No tuvo el desarrollo que en los demás. Lo notó desde muy pequeño y, provocó en lo más profundo de su ser, un complejo que incluso le llevaba a nos salir. En lo posible, eludía socializar con otros niños.

Y en su edad adulta, fue un impedimento. No echó la culpa de su mal a nadie. Tampoco creyó que fuera responsabilidad de Dios. Era un hecho cumplido. Lo aceptó. Y aquél día fue, como era su costumbre, a la congregación judía.

"Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban. Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Y salidos los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle." (Marcos 3:1-6).

Nadie pudo desconocer que algo extraordinario había ocurrido con aquél a quien veían recorrer las calles polvorientas de la ciudad, llevando en su cuerpo la impronta indeleble de un defecto al que se resignó.

Pero había quienes, fruto de su religiosidad y del convencimiento de que las cosas debían hacerse a "su manera", no concebían que algo extraordinario pudiera ocurrir con él.

¡Algo puede ocurrir hoy!

Son los religiosos de nuestro tiempo quienes, sumidos en tanta teología, han caído en una suerte de "incredulidad" según la cual, nada extraordinario puede ocurrir, a menos que tenga una explicación lógica.

En ocasiones es más fácil que crea en los milagros alguien que recién conoce a Cristo, que aquél que lleva muchos años caminando con el Señor Jesús. Por supuesto, debería ser al contrario, pero en nuestros días no es así.

Es probable que en la denominación a la que asiste no crean en los milagros, las señales y los prodigios. Pero el hecho de que una mayoría lo diga, no significa que usted deba resignarse.

¿Comprende la idea? Hoy es el día de creer que algo extraordinario puede ocurrir en su vida. Puede ser la resolución de un problema o tal vez la sanidad física o interior. Nada es imposible para Dios.

Le invito a orar sin desmayar, con perseverancia, bajo el convencimiento de que Dios responde a nuestro clamor... Pida al Creador hasta que aquello que pide, ocurra.

Si necesita que le ayudemos a interceder, no dude en escribirnos ahora mismo.

© Fernando Alexis Jiménez.

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