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Ministerio de Evangelismo y Misiones Heraldos de la Palabra Ps. Fernando Alexis Jiménez |
"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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Oración y Milagros #021507
¡Dios lo librará de sus problemas!
Lo despidieron de su trabajo como mecánico automotriz. Bayron jamás imaginó que pudiera ocurrir. Llevaba trece años en la misma factoría, y la carta de despido—que llegó en un sobre sellado--, le cayó como un baldado de agua fría. Fue un golpe demoledor del que no podía reponerse fácilmente.
--Acaban de arruinar mi vida—le confesó a su esposa, desesperanzado, mientras tomaban la cena.
La mujer lo miró a los ojos, sonrió y con palabras alentadoras le dijo:
--No te preocupes. Podremos salir de esta situación. Dios nos ayudará--.
Las semanas siguientes fueron una sucesión de fracaso y frustración. A sus cuarenta y dos años no resultaba fácil que lo contrataran.
Una mañana se puso a meditar en el asunto y coincidió con su esposa en que les había faltado lo esencial: clamar al Señor. Y comenzaron desde ese momento.
Una semana más tarde estaba trabajando de nuevo. El curso de su vida se había normalizado. Pudo cancelar las deudas y comenzar a ahorrar, porque los ingresos eran mucho mejores.
Es hora de clamar a Dios
Hace algún tiempo tres jóvenes que se perdieron durante dos días, en los farallones de Santiago de Cali que se elevan majestuosos en el costado occidental de la ciudad, confesaron que su mayor error fue refundir la brújula en una de las maletas. La llevaban consigo, era su "puerta de salvación" pero no la encontraban.
Ante la falta de aquel pequeño aparato se desorientaron. Descubrieron horas después de estar caminando, que estaban dando vueltas en el mismo lugar.
Una situación similar ocurre con el cristiano que tiene problemas y busca soluciones en todas partes menos en Dios. Es como portar la brújula, en el caso de los expedicionarios caleños, pero no usarla. En el caso de nuestro Padre celestial, Él está ahí, presto a escuchar nuestro clamor y ayudarnos.
En la Biblia leemos que un pueblo sumido en desesperación, volvió la mirada al Padre celestial: "Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Envió su palabra y los sanó, y los libró de su ruina. Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres..." (Salmo 107:19-21).
La respuesta no tardará porque el pasaje encierra los siguientes elementos prácticos y eficaces:
1.- Se evidencia una fe que clama
Frente al estado de desesperación que asaltaba al pueblo, elevaron sus ojos ante Dios. Es lo que debemos hacer usted y yo. No seguir peleando a nuestra manera porque las dificultades, antes que desaparecer, tienden a agigantarse. En cambio, es necesario acudir a Aquél que todo lo puede.
La Escritura que leímos dice: "Pero clamaron a Jehová..." (versículo 19a)
No hay nadie más, aparte de nuestro Señor, que pueda socorrernos en el mal momento por el que pudiéramos estar atravesando. La solución a sus problemas está en Dios. La Palabra dice: "Y los libró de sus aflicciones" (versículo 19b)
2.- Se evidencia una fe sólo en lo imposible
¿Qué hacer cuando alguien le dice que no hay nada que hacer para resolver su problema? Fundamentalmente se debe desestimar las voces de derrota e incredulidad y fortalecernos en el convencimiento de que Dios hace posible lo que para los hombres es imposible.
El autor del Salmo escribió: "...y los sanó y los libró de su ruina..." (versículo 20)
El Señor cambió el curso de sus vidas y transformó circunstancias que en apariencia no tenían solución. ¡Ese es el Dios de poder en el que hemos creído! ¡Es un Dios de poder!
3.- Se evidencia una fe sólida en la misericordia divina
Si tenemos el firme convencimiento de que al clamar al Señor tendremos respuesta a nuestras oraciones, es necesario que alberguemos una actitud grata: "Alaben la misericordia de Jehová..." (versículo 21a).
Jamás olvide que siempre podremos contar con la ayuda de Dios porque jamás nos dejará abandonados a nuestra suerte.
Hoy es el día para que deje de lado toda mentalidad incrédula y derrotista y abra su vida y su corazón a los milagros de Dios. Crea en lo mucho que puede hacer para resolver sus problemas.
© Fernando Alexis Jiménez.
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