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Ministerio de Evangelismo y Misiones Heraldos de la Palabra Ps. Fernando Alexis Jiménez |
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"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, |
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Oración y Milagros # 070109
Recién aquella mañana se enteró Fabiola, por boca de su esposo, que meses atrás había servido de fiador a un amigo. El problema era que llevaba atrasado varias cuotas y ahora venía sobre ellos un embargo. El documento que él le enseñaba era perentorio. Tenían a lo sumo una semana para ponerse al día o perderían buena parte de sus pocos bienes.
--Aquí no hay otra salida que una llamada en la que me anuncie que se pondrá al día. He intentado ubicarlo pero ha sido imposible—le dijo con desolación y la misma expresión en el rostro de quien, terminada la tormenta, se encuentra al borde de un precipicio.
--Siempre hay algo que hacer...—le animó Fabiola.
--Personalmente no encuentro ninguna salida—respondió presa de la desolación.
--Yo sí, y es clamar a Jesucristo. No dudo que la respuesta vendrá—concluyó enfática.
En la soledad del templo volvió toda su angustia al Señor. No podían estar enfrentando una situación así. Clamó por su ayuda. Reconoció en oración que sólo El podría ofrecer una salida al laberinto. Y la respuesta de Dios no se hizo esperar. Dos días después el hombre llamó. Nunca explicó que lo motivó, simplemente se comunicó por teléfono.
--No se preocupen por esa deuda. Mañana mismo, una vez concrete un nuevo préstamo, saldaré la deuda. Llamé para decirles que no se preocupen—insistió.
En Fabiola hay un sentimiento: es el de gratitud por las respuestas divinas. Comprobó en su existencia que el Señor no nos deja solos en medio de las crisis. Que El está con nosotros en los momentos difíciles y que si le buscamos en oración, no tardará en responder.
Dios nos libra de la angustia
En las Escrituras leemos que Dios "Al pobre librará de su pobreza, y en la aflicción despertará su oído. Asimismo te apartará de la boca de la angustia a lugar espacioso, libre de todo apuro, y te preparará mesa de grosura" (Job 36:15, 16).
Observe el texto con detenimiento. Plantea varias cosas interesantes que responden a la situación caótica que podamos estar atravesando.
La primera es que está dispuesto a librarnos. Eso implica que, sin importar el problema que enfrentemos o el milagro que requiera nuestra existencia, podemos tener la confianza de que no estamos solos.
Un segundo aspecto de suma trascendencia es que nos quitará el peso agobiante de la angustia. ¿No ha comprobado en su vida que apenas surgen los problemas, lo primero que nos embarga es la sensación de que no hay salida para nuestra situación? Pues bien, la Palabra es enfática al señalar que Dios traerá paz y algo todavía más significativo: "... te apartará de la boca de la angustia a lugar espacioso, libre de todo apuro".
Lo que expresan las Escrituras es que en Dios hallamos paz cuando la desilusión o la desesperanza quieren tomar ventaja en nosotros.
Y un tercer aspecto que abordan los versículos objeto de estudio, es que nos prosperará. Lo que asumimos es que El enviará ese milagro que tanto necesitamos...
Es hora de que lo busquemos en medio del desierto y la preocupación que tal vez nos embarga. El nos escuchará y liberará Su poder ilimitado para responder a las oraciones... ¡Hoy es su día para un milagro!
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